Locomoción TV – Noticias #121

Introducción a la Emisión #121

Hola amigas y amigos:

Sean bienvenides a la centésima vigésima primera Emisión Regular de Locomoción TV – Noticias.

Desde el Estudio Único de Locomoción TV en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, llegamos hasta ustedes luego de 10 días desde nuestro último encuentro por estos medios.

El poder cuando no encuentra límites se desborda y se convierte en farsa autoritaria.

Mientras las instituciones locales se pliegan con maniobras dilatorias y decretos que resucitan normas de la dictadura para esconder compras militares bajo el manto del “secreto”, el Presidente cruza el Atlántico a costillas del contribuyente para hacer turismo ideológico y financiar su agenda partidaria con la tuya.

¿Hasta dónde llega el cerco de la opacidad antes de que nos demos cuenta de que arrasaron con todas las fronteras éticas y republicanas?

El vecindario continental se consolida como un gran sainete permanente. Mientras Lula da Silva celebra su cuarto mandato en el Planalto tras imponerse en el balotaje, el clan Bolsonaro protagoniza una fuga de opereta que deja al descubierto la porosidad de nuestras fronteras y la absoluta bancarrota moral de una derecha que grita “el que las hace las paga” pero sale corriendo por la puerta trasera en avión privado.

Entre tribunales serviles, persecución selectiva y alianzas con la OTAN disfrazadas de integración regional, Brasil se anota sin escalas en el mapa del absurdo sudamericano.

Pasen y vean, que aquí la Verdad no necesita ni toma prisioneros.

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Un golpe de opacidad militar ante un Pueblo dormido

Introducción al Informe

Hay que empezar parándose de frente al micrófono y rompiendo la muletilla más peligrosa, demagógica y anestésica de la política moderna: esa mentira edulcorada que repite que “el Pueblo nunca se equivoca”.

Como militantes de la memoria y de la Historia, sabemos que es exactamente al revés. El Pueblo se equivoca, y se equivoca feo. Se equivoca cuando compra discursos de sálvese quien pueda, se equivoca cuando entrega sus conquistas a cambio de promesas vacías y, sobre todo, se equivoca cuando se duerme.

Hoy no hay una marea humana rodeando los ministerios ni una pueblada exigiendo explicaciones frente a la firma del Decreto de Necesidad y Urgencia 1205/2026, una medida que viene a reinstalar el “Secreto Militar” sobre todas las contrataciones, compras de armas, pertrechos y tecnología destinadas a las Fuerzas Armadas y al Ministerio de Defensa.

La trágica realidad de este momento es que una trenza corporativa de militares, políticos y jueces montó un golpe de opacidad en la cara de millones de personas, resucitando el Decreto Ley 9390 de 1963 dictado durante la dictadura de José María Guido para saltearse las licitaciones públicas, eliminar la fiscalización de la Auditoría General de la Nación y anular la Ley de Acceso a la Información Pública.

Y ante semejantes maniobras, la sociedad civil se quedó mirando con ojos de huevo, paralizada, distraída y en silencio.

Ese aletargamiento no es “sabiduría popular incomprendida”; es una equivocación histórica trágica por omisión. Los bribones de siempre conocen perfectamente la psicología del cansancio social. Saben que cuando la gente está abrumada tratando de sobrevivir al día a día, se genera el escenario idóneo para meter un golazo de media cancha, desempolvar normativa de dictaduras pasadas, cerrar los libros de contabilidad del Estado y privatizar el manejo de las armas sin que nadie mueva un solo dedo.

Reconocer este adormecimiento no es derrotismo: es el diagnóstico indispensable para cualquier lucha real. El primer paso para romper una cadena es admitir que nos durmieron como los mejores hace por lo menos 63 años.

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