Causa Malvinas: un discurso presidencial y nada más que eso

Introducción al Informe

El Presidente Javier Milei este 3 de septiembre a las 21 horas se dirigió al país por la Causa Malvinas. El discurso, esperado por toda la ciudadanía fue la continuidad de la posición argentina sobre el particular, con el anuncio de sanciones que nos atrevemos a suponer serán inaplicables.

Amén de repetir que las Malvinas son argentinas por razones de Historia y de Derecho, con la salvedad de que esta vez, a diferencia de los regímenes peronistas, quedó en claro que la opinión de los kelpers debe considerarse la de meros convidados de piedra en esta discusión. Considerando su farsa de referendos como inválidos. Sin embargo y sin ninguna necesidad, Milei aseguró que respetará el modo de vida de sus habitantes.



La insensata confianza de Milei en Trump

De aquí en adelante El Presidente hizo autobombo de los bla blas babosos que hizo anteriormente sobre Malvinas, diciendo que hizo que se aprobaran 18 resoluciones de apoyo al reclamo argentino por las Islas Malvinas y allí, como si hablara de la misma cosa, se refirió a que los Estados Unidos evalúan cambio de posición con respecto a la Causa Malvinas. También habló de 60 quejas formales por las acciones unilaterales del Reino Unido.

Lo notable es que Milei usa una más de las basculantes boconeadas de Donald Trump cada vez que Gran Bretaña no le hace sus berrinches como si las mismas tuvieran importancia o pudieran durar siquiera diez minutos después de que los piratas le griten cuatro frescas.

Pensar que Washington va a operar a favor de los intereses legítimos de Argentina en el Atlántico Sur por mera afinidad ideológica o por considerarnos “socios confiables” es, como mínimo, ignorar el historial de la política exterior estadounidense. Para la Casa Blanca, las alianzas son estrictamente transaccionales: hoy usan el reclamo de Malvinas como un martillo táctico para disciplinar o pasarle factura al Reino Unido en medio de tensiones de la OTAN o disputas globales con otras potencias, y mañana, si cambian las prioridades de su ajedrez geopolítico, archivan el tema sin dudarlo.

Asociarse con Trump (un Presidente que además está de salida) en un tema así, es como asociarse a Drácula en un administrar juntos un Banco de Sangre.



La “amenaza” de Milei a los intereses económicos británicos

Ya ocupándose del tema del Reino Unido específicamente el Presidente Milei anunció que tomará sanciones contra las exploraciones petroleras y en especial contra el Proyecto Sea Lion. Advirtió sobre el particular que si no se actúa pronto los ingleses se robarán el petróleo del Mar Argentino.

No hizo mención en su discurso a las consecuencias nefastas de esta explotación de petróleo, ya que sabemos que esos temas para Milei son cosas de ambientalistas a los que desprecia y le juró todas las consecuencias del Estado a su alcance.

Mencionó a la pirata Rockhopper y a Navitas Petroleum de origen israelí de las que Milei tiene conocimiento operan como socios en el proyecto extractivista Sea Lion. Las acciones de esta compañía cayeron al inicio de las jornada posterior en un 10% en el caso de la pirata y un 6% en el de la israelí. Aunque creemos que esto será lo único que obtendrá como sanción en definitiva.

Siguiendo en su tren de bravuconería inconducente, aseguró que estas medidas unilaterales no serán permitidas por todos los medios a su alcance, salvo los militares.

En nuestra opinión, no creemos equivocarnos, las sanciones que hoy puede aplicar la Argentina no creemos que le hagan no cosquillas al Reino Unido y sus máquinas de saquear.

En otros pasajes se refirió a la situación interna del Reino Unido de la Gran Bretaña e Irlanda del Norte, echándole la culpa de la “crisis” que él ve en ese país a “la inmigración descontrolada, la violencia que ella conlleva, y los problemas de seguridad nacional que hoy acechan a Europa” a las cuales en su particular punto de vista las evaluó sin solución.

Con posterioridad, el Presidente se refirió a la redacción de un Decreto de Necesidad y Urgencia que fortalezca las sanciones que la Ley 26.659 (conocida como Ley Solanas, por el cineasta que dedicó su vida a la venta de humo) enunciaba y que nunca los gobiernos peronistas se dignaron a aplicar.

No hizo mención, en este sentido, a si tomará algún tipo de sanción con los países socios del Eje Bioceánico de la Muerte conformado por España, Brasil, Uruguay, Chile y Colombia, fundamentales en la continuidad de la ocupación colonialista de las Islas Malvinas.



Más cañones apuntando adentro de la Argentina

En el aspecto militar, si es que lo hubo, anunció que en ese otro DNU que habilitará la construcción de una Base Naval en Tierra del Fuego y que le dotará de medios que mejoren las telecomunicaciones. Sobre este particular no mencionó nada de la Base cuya piedrita fundacional inauguró el peronismo ni sobre el radar británico de Alberto y Cristina instalaron y aún recibe energía del peronismo fueguino que se mostró muy generoso con el imperialismo en sus años de Gobierno.

Ya como quien está vendiendo humo a lo Solanas aseguró que esa base, de la que no dijo si será solamente argentina siquiera “nos convertirá en el Polo logístico más importante del Atlántico Sur y será fundamental para la proyección geopolítica de la Argentina.

Luego, siguiendo su línea de no explicar nada y dejar más dudas que certezas, el Presidente de la Nación dijo que enviará al Congreso Nacional un proyecto de Ley de Defensa de la Soberanía Nacional, a los efectos de las sanciones enunciadas antes y de la implementación del juicio en ausencia a los efectos de aplicar las mismas.

Esa Ley también creará un Consejo de Seguridad Nacional (que tiene connotaciones nefastas en nuestra historia reciente y que siempre terminó en argentinos muertos) el que según él “definirá una política de seguridad nacional de aplicación obligatoria y transversal a todo el Estado, articulando Cancillería, Defensa, Inteligencia y Economía” y cuyas facultades pedirá al Congreso que le habilite.

En el mismo sentido, Milei pidió rearmar a las Fuerzas Armadas lo que, coincidiendo con su expresión de deseos de usarlas para reprimir o matar argentinos, es un peligro latente para los civiles de la Argentina.

Cerrando este discurso, solicitó un Frente Unido como Nación e invitó a todos los actores políticos de la Argentina a sumarse a este reclamo.

Lo cierto es que no podemos ver más que expresiones de deseos donde debe haber políticas claras y en donde se mencionan peligros son solamente para los ciudadanos de a pie y nunca para los piratas invasores.