La revictimización y amedrentamiento del Peronismo sobre Melody Rakauskas

¿El Peronismo contra los abusadores? Y, depende…

Si el acusado fuera un ciudadano común, estaría en Alcatraz; siendo el patrón de La Matanza, activaron el Estado para destruir a la víctima.

Si un vecino de a pie, un chofer de colectivo o un comerciante de La Matanza sumara en su contra un procesamiento por abuso sexual simple, una acusación por desobediencia judicial por violar la perimetral y un historial de acoso a la víctima, estaría esperando el juicio oral tras las rejas de un penal de máxima seguridad. No habría cámaras de televisión haciendo silencio, ni intendentes firmando comunicados de apoyo, ni fiscales buscando atajos para salvarlo.

Sin embargo, cuando el acusado es el presidente de la Federación Argentina de Municipios y el Barón político del distrito más poblado del país, la ley deja de aplicarse y se activa el manual de la impunidad peronista.

El Peronismo puede tener a un miserable como Guazzora en sus filas y esconderlo a pocas cuadras de la propia casa sin ponerse colorado y eso que el pedófilo de Merlo no es Intendente ni nada.

Imaginemos, o no imaginemos nada, veamos lo que pasa si el abusador es uno de los tipos con mayor poder dentro del Peronismo y en su servilismo, tanto la militancia como la conducción no van a dudar en aniquilar a la víctima por el motivo que sea.

La causa contra Fernando Espinoza no solo dejó al descubierto el delito inicial cometidos entre las paredes del hogar de la Secretaría Privada, sino algo mucho más oscuro: la utilización de toda la maquinaria del Estado (policial, judicial y mediática) para quebrar, estigmatizar y amedrentar a la mujer que se atrevió a denunciar al patrón.

Por que para un peronista (sea lo que sea que haya hecho) no hay nada mejor que otro peronista.

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La JUSTICIA no se rinde: Espinoza irá a Juicio por Abuso Sexual

El derrumbe de otra maniobra peronista de impunidad

Tras años de blindaje político, operaciones mediáticas y chicanas en los pasillos de Tribunales, la estrategia armada para salvar al Barón de La Matanza acaba de sufrir un impacto demoledor.

El pasado 17 de julio de 2026, la Sala III de la Cámara Nacional de Casación Penal revocó el escandaloso sobreseimiento que la Jueza Inés Cantisani le había regalado a Fernando Espinoza a comienzos de este año. La Justicia no solo reincorporó formalmente a Melody Jacqueline Rakauskas como parte querellante, sino que le dio una orden directa y categórica al Tribunal Oral en lo Criminal N° 16: poner fecha y sentar al intendente en el banquillo para enfrentar un juicio oral y público de manera inmediata.

El fallo de Casación desnudó la arbitrariedad de la instancia anterior, que pretendió cerrar la causa declarando la “falta de acción” de la víctima luego de intimarla a nombrar abogado en un plazo irrisorio de 72 horas en vísperas de la feria judicial de enero. Para los camaristas, la situación de Rakauskas tras las sucesivas renuncias letradas no representó un desinterés, sino una clara condición de “indigencia letrada” y vulnerabilidad procesal que el Estado no podía utilizar como excusa para consagrar la impunidad del Poder.

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