Incondicional de Cortázar, siempre soñó con vivir en España y en los últimos años cambió los Aires no tan buenos de Buenos Aires por los de Valencia. Comenzaban a abrirse grandes proyectos ligados al registro de las realidades sociales de España, dos o más ideas para realizar documentales, aunque ahora sí las múltiples dolencias que padecía no le permitieron moverse con la libertad que estaba acostumbrada y en los últimos tiempos tampoco perdió nunca la esperanza de volver a lo suyo a lo que adoraba.
Estas partidas no se superan, nos quedan los largos desvelos produciendo noticias y audiovisuales, hasta que en algún momento el dolor vaya dejando paso a las sonrisas y la dulzura de los recuerdos mismos.
¡Hasta la Victoria Siempre, Querida Compañera Claudia!
El conflicto estalló tras un informe televisivo que mostró imágenes internas de la sede de gobierno. La respuesta fue un zarpazo autoritario: una denuncia penal inmediata impulsada por la Casa Militar bajo la carátula de espionaje ilegal.
El verdadero atropello ocurrió en el sistema de acceso: en un acto sin precedentes, el gobierno ejecutó una “limpieza biométrica”, borrando masivamente las huellas dactilares de todos los periodistas acreditados.
Neutralizaron el ingreso de todo el cuerpo de prensa sin distinción alguna.
A esto se suma la clausura preventiva de la histórica sala de periodistas de Balcarce 50. Han dejado a los trabajadores sin espacio físico y, lo que es más grave, sin el contacto directo con la fuente de información.
Mientras el vocero presidencial justifica este cierre, su propia situación judicial por presuntas irregularidades en contrataciones y manejo de pauta expone la doble vara de una gestión que habla de transparencia mientras aplica métodos de bota militar.
Esta no es una medida aislada; es la consolidación de una política donde el periodismo que investiga es calificado de “basura” o “delincuente” por el propio presidente.
La narrativa del espionaje cae por su propio peso cuando la respuesta es el borrado de acreditaciones. La política de NOLSALP se impone por la fuerza institucional, alejando la gestión pública del escrutinio ciudadano.
Es fundamental entender que este llamamiento de odio, cristalizado bajo esa sigla desde junio de 2025, nunca fue una picardía de redes sociales.
Cuando el Estado se apropia del verbo odiar y lo convierte en consigna oficial, el escenario se vuelve criminal. No es un eslogan inocente; es la validación institucional de una persecución que hoy encuentra su punto máximo en el desalojo de los trabajadores de la Casa de Gobierno.
El cierre de la sala de periodistas y el borrado de las huellas biométricas son la firma de un régimen que le teme a la mirada ajena.
Al utilizar la excusa del espionaje para anular el trabajo de prensa, el gobierno admite que tiene mucho que ocultar.
La doctrina de NOLSALP ha pasado de las palabras a los hechos, convirtiendo la sede de gobierno en un búnker inaccesible donde la única verdad permitida es la que se dicta por redes sociales.
La libertad de expresión no se negocia, se defiende frente a quienes pretenden gobernar en la oscuridad.
A pesar de que el oficialismo intenta desviar el foco con denuncias de archivo contra Axel Kicillof o discursos sobre la seguridad en las cárceles, el “AdorniGate” es hoy una mancha que no sale con retórica.
Los números de las consultoras son alarmantes: la popularidad de Javier Milei cae, y Adorni ya no es un vocero, es un lastre.
Incluso figuras como Luis Miguel Etchevehere señalan lo obvio: “Casi no se esconden los hechos”. El cinismo del “Comandante Propóleo” —que hablaba de la casta mientras investigan si su familia viajó a Disney con fondos públicos y piden informes sobre sus cajas de seguridad— ha logrado que hasta sus propios aliados, como Cristian Ritondo, marquen una distancia prudencial.
Es fundamental recordar que este llamamiento de odio, cristalizado bajo la sigla NOLSALP desde junio de 2025, nunca nos causó gracia ni fue tomado como una simple “picardía” de redes sociales.
Cuando el Estado se apropia del verbo odiar y lo convierte en consigna oficial, el escenario se vuelve tan peligroso y criminal como cuando utiliza la palabra Patria para justificar el atropello y la muerte.
No es un eslogan inocente; es la validación institucional de la persecución, que hoy encuentra su ejecución material en el desalojo de los trabajadores de Balcarce 50.
No nos dejemos engañar por los gritos de Milei en Twitter. Mientras el León ruge para la tribuna, le entregó las llaves del gallinero al staff de Techint:
YPF está bajo control de Horacio Marín (ex-Tecpetrol).
Trabajo lo maneja Julio Cordero (ex-abogado de Techint).
Rocca no necesita golpear la puerta de la Casa Rosada, porque él tiene las llaves.
Milei es imprevisible, el pacto con Macri es el seguro de vida por si llega a andar jorobando con eso de la libertad de mercado.
Lo de Milei no es un error de cálculo; es un alineamiento regalado.
Nombrar a Navitas en el acto de Malvinas es la prueba de que el tipo está “lobotomizado” por su agenda internacional.
Prefiere ser el alumno ejemplar del sionismo global que el defensor de los intereses argentinos en el Atlántico Sur.
Argentina hoy no tiene una política exterior, tiene una sucursal de intereses ajenos atendida por su propio dueño. La fuerza del cielo resultó ser, para Malvinas, una tormenta de entrega y silencio.
Desde NEP TV los miramos de frente. Estamos Nauseades por el Estado y la Patria, hartos de su liturgia del odio y de sus formularios de desprecio. Si para decir esto hay que bancarse el juicio, la persecución o el escrache, que vengan. Nos sobran ovarios para sostener la mirada mientras ellos tienen que bajar la vista para leer su manual de instrucciones.
La historia de la cultura argentina no se escribe en los despachos de la calle Alsina ni en los formularios de los ParaKos. Se escribe con la libertad que ustedes perdieron hace tiempo.
LA SOBERBIA DE UNA MONARCA CON CELDA Y SIN PALACIO
La Audiencia de Cristina Fernández de Kirchner por la Causa Cuadernos expone una mente que no reconoce autoridad externa. Desde el primer segundo, la exmandataria despliega una gestualidad diseñada para marcar que ella dicta los silencios y el volumen de la sala.
No hay respeto por el protocolo judicial; hay un desprecio físico hacia la institución. Es el comportamiento de quien se siente una figura histórica obligada a perder minutos con terrenales que osan pedirle un documento de identidad.
La farsa comienza con la identidad. Oculta el “Elizabeth”, agrega el “de Kirchner” que nadie le pidió —buscando una validación de casta y patriarcado— y juega con una confusión sobre su edad que no es olvido, sino negación de la realidad fáctica.
Su ignorancia jurídica aflora cuando alega que sus condiciones de vida son de “público y notorio”, omitiendo la palabra conocimiento; una rustiquez que delata a quien aprendió a leer y escribir en un esquema donde la profundidad no importa si se mantiene la pose.
El manejo del micrófono como si fuera un cetro y los microgestos de hartazgo mientras el secretario lee el protocolo son señales claras: para su psiquis monárquica, el trabajador judicial es un mueble invisible.
Busca la validación de su claque o de la cámara antes que responder al tribunal. Es el Síndrome de Nathan Jessup en versión vernácula: como el personaje de Nicholson en Cuestión de Honor, su soberbia le impide aceptar que un “inferior” la interrogue. Jessup cae porque su ego es más grande que su instinto de preservación; ella camina por la misma cornisa.
Estamos ante la sombra de Bob Patiño: el abismo de la vanidad. La fiscalía no necesita astucia, solo debe llevarla al umbral de su propia inseguridad intelectual. La necesidad de demostrar una superioridad de la que carece la obliga a hablar de más, a confesar por el puro placer de decir “fui yo porque soy la única que podía hacerlo”. El desprecio por las formas es el motor que la empuja a pisar el palito.
Al final, la historia y el cine enseñan que este camino tiene un final previsible. El acusado que decide que el tribunal no tiene autoridad moral termina inmolándose en el altar de su propio ego.
El Sambenito no se lo cuelga un juez; se lo cuelga ella misma por no saber bajarse del pedestal a tiempo. Como en Guantánamo o en Comodoro Py, la realidad es ese muro que ni siquiera la soberbia más alta puede saltar.
Sostenemos una posición que no necesita de revolucionómetros: la soberanía argentina sobre las Malvinas, Georgias y Sándwich del Sur es absoluta y su usurpación, una herida abierta que la clase política vernácula se empeña en infectar por unas pocas monedas.
Estamos asistiendo a un festival de la claudicación donde la retórica soberanista se utiliza apenas como una remera linda para ocultar bolsillos llenos de chelines.
No hay nacionalismo que valga cuando, puertas adentro, se gestiona la logística del ocupante con la eficiencia de un cadete servil.
El escenario en Tierra del Fuego es sencillamente nauseabundo. El peronismo fueguino, ese que se desgarra las vestiduras en los actos del 2 de abril, ha transformado el puerto de Ushuaia en una zona liberada para el negocio británico.
Han pisoteado la Ley Gaucho Rivero y la Ley Solanas para garantizarle el amarre al pirata, tapando carteles de prohibición bajo el amparo de la oscuridad y con la complicidad de cúpulas sindicales mercenarias.
Es la política del muelle: si hay libras, la Constitución es letra muerta. Mientras tanto, en Tolhuin, le dejan la luz prendida y le cuidan las baterías a radares de capitales británicos que nos vigilan la nuca.
Son una fuerza que ya se rindió, una administración que no tiene el coraje de desenchufar un cable enemigo pero sí la desfachatez de hablar de Patria.
A esta traición doméstica se suma la hipocresía oriental. Uruguay, bajo la gestión de Yamandú Orsi, ha decidido ser la estación de servicio y el hospital de campaña de la logística colonial.
Presentar un Airbus A400M de la Royal Air Force —una mole diseñada para mover tropas y blindados— como una simple “ambulancia humanitaria” es un insulto a la inteligencia de cualquiera.
Operar con el transpondedor apagado en nuestro espacio aéreo no es una misión médica, es una maniobra militar encubierta facilitada por Montevideo.
La soberanía no se negocia ni se disfraza de medicina. Ante la mentira humanitaria y el negocio del muelle, oponemos la memoria y el material probatorio de una entrega que la historia, y este canal, no van a perdonar.
Cuando la memoria es la única aliada: Uruguay miente siempre
Como venimos denunciando con documentos y registros de vuelo, la “asistencia humanitaria” es el nombre de fantasía que Montevideo le pone a la complicidad con la ocupación británica.
Ya vimos pasar al patrullero Lilibet, demostrando que el puerto uruguayo es la estación de servicio del pirata.
Ya registramos al Sir David Attenborough haciendo base en sus costas.
Y hoy, el A400M Atlas corona esta farsa: una mole militar de 37 toneladas haciendo de “ambulancia” con el transpondedor apagado.
Cada vez que Uruguay dice “humanitarismo”, la realidad les devuelve “logística colonial”. Tenemos el arsenal de pruebas para sostenerlo: Orsi no ignora lo que pasa, Orsi lo administra.
La ventaja de tener memoria es que no nos pueden vender espejitos de colores. Mientras el presidente uruguayo habla de más en las cumbres regionales, hace de menos en la defensa de la soberanía compartida.
Este vuelo es una declaración de principios: Uruguay ha elegido ser el facilitador logístico del Reino Unido en el Atlántico Sur.
Ante la mentira humanitaria, oponemos la verdad histórica y el material probatorio suficiente de esta descarada entrega de los orientales.
La soberanía no se negocia, y la traición, por más que se disfrace de medicina, sigue siendo TRAICIÓN.
2026 – Estalla el AdorniGate: el ocaso del Comandante Propóleo
Era de prever que un imbécil con una miserable cuota de poder la iba a fregar en todos los sentidos posibles; por su soberbia, por su estupidez o por creer que estaba más que blindado, Manuel Adorni terminó transformando su “coraza de sandeces” en un certificado de defunción política.
El Comandante Propóleo resultó ser un flan político y social que este Gobierno no ignora pero que prefiere parecerlo, mientras él, desde las luces de Nueva York y con una cara de piedra histórica, nos explicaba que se estaba “deslomando”. El esfuerzo de subir la escalerilla del avión presidencial —convertido en un Uber oficial para su familia bajo la excusa del “costo marginal”— parece ser demasiado para la espalda de este jefe de gabinete que, mientras le pide austeridad al jubilado, se lleva a su mujer de paseo con la billetera del pueblo porque “era su deseo”.
Esta soberbia elevada a categoría de Estado no es más que el desprecio por el que paga la fiesta, una canchereada de hotel cinco estrellas que choca de frente con la realidad de un país que ya no compra el discurso de la casta.
El estallido definitivo del Adornigate llegó con el “milagro de las jubiladas”, una maniobra de depredación que lo muestra usando la identidad de gente mayor para inyectar dólares blancos en el sistema y justificar una vida de lujos inexplicable.
Mientras el Comandante firmaba préstamos turbios de 100.000 dólares con comisarias retiradas, su mujer cerraba la compra de mansiones en countries, cerrando un triángulo de impunidad que el fiscal Pollicita ya tiene bajo la lupa.
Este personaje, al que cada día se le encuentra una propiedad nueva, no tuvo empacho en mostrar su hilacha más rancia incluso en las fechas más sagradas: en el acto del 2 de abril, quedó expuesto haciendo un playback patético de la Marcha de Malvinas, balbuceando estrofas que nunca se molestó en aprender porque, en su delirio de deidad, los caídos son simples mortales que no merecen su respeto. Para Adorni, la soberanía es un trámite ajeno y Malvinas un guion que lee mal mientras busca la próxima cámara para ensayar su sarcasmo barato.
La caída final se cocina entre la censura y el miedo; ante la falta de respuestas sobre sus activos oscuros que no figuran en la declaración jurada, el Comandante optó por el manotazo de ahogado: instalar una aduana ideológica en la Rosada y prohibir el ingreso de periodistas bajo el pretexto de una “operación rusa”.
Es el odio confeso a la libertad de prensa de quien ya no sabe cómo ocultar el olor a podrido de sus negocios inmobiliarios y sus viajecitos a Punta del Este. Adorni ya no es el vocero estrella; es un inquilino de un poder que le queda gigante, un “patova” que se refugia en el silencio judicial mientras el pueblo le saca la ficha a su estafa.
El Comandante Propóleo voló demasiado cerca del sol de la impunidad y hoy solo le queda el rastro de la infamia, recordándonos que la verdadera autoridad se gana con conducta, no con las canchereadas de un limitado que creyó que el Estado era su pyme familiar.
LeoLabs y sus Cuidadores Peronistas de Baterías y Radares
Pero la desvergüenza no terminó en el puerto. El incidente del radar de LeoLabs en Tolhuin desnudó por completo la miseria de esta gente.
Mientras el gobernador Gustavo Melella se desgarra las vestiduras en los actos oficiales, su propia administración fue la que le garantizó luz y conectividad a un radar de capitales británicos destinado a monitorear nuestra soberanía.
Son tan miserables que no pueden sostener un cartel en un muelle para hacer valer la ley nacional, pero sí pueden cuidarle las baterías a la ocupación británica.
Le dejaron la luz prendida al enemigo para que nos vigile la nuca, y cuando saltó el escándalo, se pasaron la pelota entre ministerios mientras el radar seguía emitiendo. Una fuerza política que no tiene el coraje de desenchufar un cable enemigo es una fuerza que ya se rindió.
La espada de Damocles sigue sobre nuestras cabezas
A pesar del alivio actual, el conflicto mantiene fechas críticas en el horizonte:
Fecha Clave: El 22 de julio de 2026 se mantiene como el límite para la presentación de los argumentos finales de la apelación de fondo.
Definición pendiente: La justicia estadounidense aún debe determinar si Argentina violó los estatutos de la compañía, lo que define la validez de la factura de USD 16.100 millones.
Impacto en el territorio: Mientras la “bicicleta legal” gana tiempo en Manhattan, la presión sobre Vaca Muerta y los recursos naturales sigue siendo el trasfondo real de este despojo planificado.
La novedad de hoy confirma que Argentina ha logrado evitar el “manotazo” inmediato a las acciones de YPF. Es un respiro técnico que permite llegar a julio sin embargos activos, pero la cuestión de fondo sigue siendo una amenaza latente sobre el patrimonio nacional.
Que no se equivoquen: nuestra furia es coherente. La misma que fustigó a los “Komunikagadores Parakos” del peronismo es la que hoy denuncia a esta nueva cepa de serviles.
La Línea Roja: Podremos ser críticos feroces, pero jamás aceptaremos la entrega de periodistas. El señalamiento de colegas para que la jauría digital los muerda es parapolicialismo puro.
El Parake Voluntario: A diferencia del modelo anterior, estos son serviles permanentes y voluntarios. No sienten remordimiento por las barbaridades que proclaman; son peligrosos por su estupidez y su falta total de ética profesional.
Por si no lo entendieron aún, les recordamos nuestro credo:
Este video de Locomoción TV presenta la postura política del canal respecto a la Causa Malvinas. Aquí tienes los puntos principales: Defensa de la soberanía: El canal reafirma su postura sobre la soberanía argentina en las islas Malvinas, Georgias del Sur y Sándwich del Sur, denunciando lo que califican como una “usurpación casi bicentenaria” por parte del Reino Unido (0:34 – 0:48). Identidad política: Se definen a sí mismos dentro de un espectro que abarca a socialistas, anarquistas y otros sectores independientes, distanciándose de lo que denominan “falsos internacionalistas” o “nacionalistas siniestros” (0:26 – 1:04). Crítica gubernamental: El video menciona que fechas como el 24 de marzo y el 2 de abril son jornadas de reflexión política en el país. En este marco, critican duramente la gestión del presidente Javier Milei, acusándolo de tener una postura entreguista respecto al capital y al imperio (1:18 – 1:44).
Recordamos cómo el Estado, mediante la Dirección de Prensa de Diputados, intentó frenar nuestra cobertura de las audiencias. Ese miedo a la masividad y a que el conocimiento científico no corporativo llegue a la gente, es el mismo que hoy los lleva a celebrar una ley que será impugnada.
No hay acto administrativo válido cuando se amputa la participación ciudadana. La reforma ha sido sancionada, pero su legitimidad es nula.
La gravedad de Pablo Quirno no es solo su evidente falta de formación o su “idiotez” personal; es que su accionar es funcional a la estrategia británica.
Al interactuar con el parásito de Norcorea del Sur como si fuera un par, destruyó años de trabajo diplomático y pruebas jurídicas que la Argentina presenta anualmente en el Comité de Descolonización.
Es, sin dudas, el punto más bajo de la historia diplomática argentina.
Un Canciller que, en la semana del 2 de abril, decidió arrodillarse digitalmente ante un usurpador para ver si lo deja pasar a sacar unas fotos.
Aparecieron otras dos mujeres, entre ellas una comisaria retirada de la Federal, “prestándole” otros 100.000 dólares. Lo más cínico es la fecha: el 15 de noviembre de 2024.
Ese mismo día, mientras el Comandante firmaba este préstamo turbio, su mujer cerraba la compra de la mansión en el country Indio Cua.
Es un triángulo de impunidad perfecto: usan la identidad de gente mayor para inyectar dólares blancos en el sistema y justificar una vida de lujos que no pueden explicar ni con mil conferencias de prensa.
Este personaje no tiene límites y por eso es estúpidamente peligroso.
Mientras te dice que “no hay plata” para los medicamentos o las jubilaciones, usa a los jubilados como testaferros de sus hipotecas fantasma.
No le entra una bala porque tiene la cara de cemento, pero el fiscal Pollicita ya tiene la lupa sobre la escribana de confianza que les firma todas estas porquerías.
El respeto por nuestros viejos no pueden de ninguna manera ser un bocado para este caníbal de la función pública.
El pueblo ya le sacó la ficha al Comandante de la estafa: cada propiedad nueva es un insulto a la cara de todos los argentinos.
Aquí nunca nos vamos a callar. Repudiamos la censura de un Adorni que se cree dueño de la verdad, pero también denunciamos a los mercenarios que se venden por una pauta extranjera de cuarta categoría.
La soberanía no se defiende con censura ni se vende por dólares manchados de caca rusa.
El pueblo nos contempla y la historia no perdona a los que, por miedo o por plata, traicionan el oficio y a nuestra gente.
El Mapa TEG de la Batalla del Eje de La Traición vs. el Eje de La Dignidad
Desde LOCOMOCIÓN TV tenemos cientos de informes sobre la Causa Malvinas que algún día compilaremos en una serie, pero hoy les brindamos este ESQUEMA para que tengamos todes un mapeo de dónde estamos parados en esta pelea. Reordenar la información sobre temas tan bravos y caros a nuestro Pueblo, requiere repetir ciertas cosas para que la verdad no se diluya.
En temas de soberanía, el silencio o la logística “amiga” del invasor son formas de traición. Así queda el mapa regional hoy:
Bloque
Países
Naturaleza de su Postura
Eje de la Dignidad
Bolivia, Perú, Venezuela, Ecuador
La reserva moral. Los que no negocian el sentimiento ni la historia.
Eje de la Traición
Brasil, Chile, Uruguay, Colombia
El soporte logístico. Brasil encabeza este bloque: no necesitan el negocio, pero eligen la complicidad. Uruguay (el “muñequito”) y Chile aceitan la ocupación.
Eje de la Indiferencia
Paraguay
El siervo silencioso que mira para otro lado por mandato ajeno.
El Sello de la Desidia omnipresente en el Gobierno
La imagen final del acto es la de un palco que finge una emoción que no siente. Si un funcionario con la exposición de Adorni no es capaz de machetearse la letra de la Marcha ni siquiera cuando sabe que lo van a enfocar “hasta el traste”, queda claro el nivel de prioridad que le dan a la causa.
A cada acto del 2 de abril el Presidente se supera, pero para mal. Es claro que los Veteranos le molestan y les tiró algo que ni es un hueso para que se mantengan alejados. En cuanto al tema de la Soberanía de las Islas Malvinas hizo lo imposible para que no se note que no quiere problemas con el Reino Unido y todo el mundo se dio cuenta de ello. A los que sí les aseguró algo más que un hueso es las Fuerzas Armadas, y ya sabemos que Milei le gusta que los cañones apunten hacia adentro y eso tiene costos que pretenden que paguen a los mismos trabajadores a los que tiene en la mira.
Para este gabinete, Malvinas es un guion que se lee mal, una mímica fuera de sincro y una oportunidad para sacarse fotos, mientras la desidia real se disfraza de patriotismo de ocasión.
El Palco de los “Entregadores”: Kicillof y Quintela
El escenario del acto no solo contó con la presencia del cuestionado funcionariado local, sino que fue reforzado por figuras del peronismo que los sectores nacionalistas señalan por sus antecedentes de entrega de recursos estratégicos:
Ricardo Quintela (La Rioja): Presentado como un “referente federal”, pero recordado por los veteranos como el gobernador que ha facilitado el avance de corporaciones como la Barrick Gold en sus territorios, priorizando el extractivismo transnacional sobre la autonomía provincial.
Axel Kicillof (Buenos Aires): El “visitante ilustre” que hoy habla de soberanía, pero carga con el estigma de haber sido el arquitecto de acuerdos que blindaron los intereses de Chevron en Vaca Muerta y cuya gestión ha sido señalada por la opacidad en las negociaciones que terminaron favoreciendo al fondo Burford en el juicio por la expropiación de YPF. En un despliegue de oportunismo político, sus propios custodios corearon “Axel Presidente”, rompiendo la solemnidad de un homenaje a los caídos que no les pertenecía.