El Heraldo Furioso #32



Introducción a la Emisión #32

Hola amigas y amigos:
Sean bienvenides a esta trigésima segunda Emisión Regular de El Heraldo Furioso.

Desde algún lugar de este vasto universo, llegamos hasta ustedes luego de 54 días desde nuestro último y sideral encuentro el pasado lunes 20 de abril de 2026.

Navegaremos hoy hacia una nueva entrega de la miseria explícita.

Te mostraremos el organigrama de la infamia digital: la maquinaria paraestatal de “Les parákes de la Ultra”. Esos operadores a granel, alKahuetes de estado y Policías del Pensamiento que montaron un servicio clandestino de comunicación para blindar el desastre de la gestión oficialista.

Un aparato de desinformación que no defiende verdades, sino que tabica posiciones con la lógica simétrica y patética de Spy versus Spy. El Estado ha puesto su estructura y la paraestatal anexa al servicio del fenómeno NOLSALP: No odiamos lo suficiente a los periodistas.

Una maniobra que se traduce en una serie de cabronadas y persecuciones dirigidas desde la cúpula del Ejecutivo, con Javier Gerardo Milei a la cabeza, pasando por las operaciones burdas de la Casa Militar para inventarle causas de espionaje a Luciana Geuna con tal de tapar los manejos patrimoniales y las deudas del vocero Manuel Adorni.

No se salvan ni entre ellos. Son capaces de perseguir a su competencia en el mercado del mesianismo mediático, como al pastor Dante Gebel, exponiendo su BMW blindado y su farsa de “Mesías Peroncho”, o de fabricar mártires de cartón en la Universidad de Buenos Aires defendiendo a acosadores seriales y golpeadores con tal de alimentar la hiel binaria contra “la zurda”.

Y como postre de esta parte de la Emisión brindaremos una nueva entrega (la duodécima) del Manual del Buen Parapolicial planteado el invariable Protocolo del Loro Anestesiado.

Cruzamos el charco para escupirle el asado a la mentira institucionalizada. Hoy desmentimos claramente al nuevo paladín de la doble vara rioplatense: el presidente de la República Oriental del Uruguay, Yamandú Orsi.

Un personaje que resultó ser menos confiable que Manuel Adorni jugando con boleadoras.

Apenas ocho días antes de asumir la primera magistratura en febrero de 2025, Orsi se agenció una camioneta Hyundai Santa Fe cero kilómetro. Pagó 54.000 dólares por un vehículo cuyo valor real de mercado araña los 79.000.

¿El truco? Un “descuento” masivo de 25.000 dólares otorgado por Oliva Automotores, una firma que —qué casualidad— vive de los contratos y las resoluciones de promoción de inversiones del Estado uruguayo. Aunque la desfachatez ética de este individuo no termina en el negocio automotor.

Este es el mismo mentiroso serial ya conocido por su cinismo en la causa Malvinas: el tipo que se llena la boca en los foros de la CELAC hablando de la soberanía argentina mientras convierte al puerto de Montevideo en la estación de servicio logística de la ocupación colonial británica.



Les ParaKes de la Ultra: los “Servicios” de Comunicación de Les Chukys de la Ultra

Para entender la degradación institucional irreversible a la que asistimos, hay que ponerle nombre, apellido y arroba a los engranajes de este cretinaje de estado. El fenómeno NOLSALPNo odiamos lo suficiente a los periodistas— no es un exabrupto de red social; es una política comunicacional de Estado.

El mismísimo presidente de la Nación, Javier Gerardo Milei, inauguró oficialmente el archivo de la hostilidad oficial el pasado 17 de mayo de 2026. Usando un fallo de la justicia norteamericana sobre José Luis Espert, desató una verborragia tuitera insultando al 95% de la prensa con términos como “mierda”, “miserables” y “basura mediática”. Una habilitación implícita a la violencia verbal para que la jauría digital actúe con la picana en la mano.

Y vaya si actúan. Cuando la indagación periodística roza la sospechosa evolución patrimonial y las deudas del Vocero Manuel Adorni, el aparato parapolicial activa de inmediato sus cortinas de humo. Al inicio de mayo de 2026, la Casa Militar imputó por supuesto espionaje a la periodista acreditada Luciana Geuna por filmar en la Casa Rosada. Inmediatamente, la estructura de “les parákes” se puso al servicio del apriete. La operadora estrella de turno, @louu_okk, postó a las 12:18 del mediodía del 4 de mayo: “Que deje de hablar esta pelotuda por favor… Grabo con los lentes en la rosada sin tener pruebas de haber pedido autorización. Listo”. Fanatismo puro que tapa las neuronas, usando la estructura estatal como forro de conveniencia mientras le niegan la plata a los hospitales.

Pero la farsa de estos parapoliciales digitales es simétrica. Responden al “Protocolo del Loro Anestesiado” o al ridículo caso del “Yunque de Telgopor”. No analizan la realidad, reaccionan por reflejo condicionado en las redes sociales. El espía blanco dice “A” y el espía negro sale mecánicamente a decir “No A”. El contenido del bulo importa cero; lo único que necesitan es facturar de ventanillas distintas y activar el negocio de la indignación. Permanecen en estado de pupa hasta que el algoritmo les tira el próximo estímulo para mentir, difamar y cancelar.

Cuando la verdad y la justicia los condenan, simplemente inventan. Lo vimos en la Universidad de Buenos Aires. Coordinados por cuentas como @trumperizar —paciente cero de esta ola de odio—, @agarra_la_pala o @indignado, montaron una burda puesta en escena denunciando la supuesta “persecución ideológica” de un estudiante libertario a manos de “la zurda”. Omitieron un detalle sórdido que hasta la misma web de Chequeado les desmintió: el sujeto tenía prohibido el ingreso por un sumario administrativo de violencia de género, acoso y amenazas contra una trabajadora. No les importó. Fabricaron un mártir de cartón. Son los mismos cerdos fascistas que, cuando se ven acorralados, contraatacan reivindicando a Videla diciendo que “se quedó corto”.

Incluso el odio salpica a sus propios espejos. Les Parakes de la Ultra entraron en alerta roja contra el pastor Dante Gebel, catalogado ahora como “el enemigo número dos” después de Geuna. ¿El pecado del pastor? Ser un “fantasma total” que se mueve en un BMW blindado con custodia reforzada como si su integridad estuviera realmente bajo amenaza. El tuitero @eltrumpista lo liquidó el 6 de mayo de 2026 tratándolo de chanta e “Igualito a Jesús”.

En el fondo, todo es un patético reclamo de derechos de autor: el aparato oficial no tolera competencia en el mercado del mesianismo y la redención mediática que consideran de su propiedad exclusiva. Mientras la gestión se cae a pedazos y el humor social se agria, la cacería contra Gebel es la distracción necesaria para una ultra que ya no sabe contra quién más pelear en un planeta que les resulta hostil.

¡Vamos a los Informes!

En conclusión, lo que este archivo de la infamia demuestra es que la verdad se ha vuelto un estorbo absoluto para la era de los operadores a granel.

La utilización de la Casa Militar para perseguir periodistas bajo figuras penales de espionaje, la validación presidencial del hostigamiento diario mediante la doctrina NOLSALP y la defensa corporativa de acosadores seriales marcan un límite institucional peligrosísimo.

Esta red de fanáticos e ignorantes de baja academia no defiende la libertad; defiende la impunidad de violentar al resto bajo el disfraz del relato y la manipulación.

Son profesionales del odio, y de eso viven literalmente. Pero la superborragia tuitera del poder nos ahorra el trabajo: ellos mismos se confiesan y se exponen al ridículo general cotidianamente.

Nosotros nos encargaremos de seguir poniéndole número, fecha y nombre a cada una de sus agresiones. Cuando quieran, donde quieran.



Del otro lado del charco tambien hay caraduras encaramades en el Poder

La degradación de la investidura pública no reconoce fronteras. El incidente de la camioneta de Yamandú Orsi evolucionó rápidamente de una sospecha de pasillo a una investigación formal ante la JUTEP, transformando un supuesto acto privado en un verdadero asunto de Estado.

La respuesta del mandatario ante el escrutinio público fue un ejercicio de cinismo explícito y pomposo. Utilizando los canales oficiales de la presidencia para defender un interés puramente personal —con una desidia absoluta por el cargo—, Orsi montó un video propagandístico que apenas alcanzó las 7.100 visualizaciones; una muestra gratis de la desconexión total y del rechazo de la ciudadanía a su defensa corporativa pagada con fondos públicos.

En su discurso, plagado de lugares comunes sobre que “la verdad no se dibuja”, intentó disfrazarse de vecino austero que solo buscaba un “auto seguro” para trabajar, omitiendo que aceptar un beneficio económico de 25.000 dólares de un proveedor estatal días antes de asumir es una grosería ética.

Peor aún: para financiar el chiche nuevo, se cuestiona la venta de un activo que había sido donado originalmente para la campaña electoral. Es decir, desvirtuaron bienes destinados a la causa pública para financiar un capricho privado. Este episodio remite inevitablemente al manual de los 90 en Argentina y al caso de la Ferrari Testarossa regalada a Carlos Menem.

Es el signo de una casta que confunde lo público con lo privado, donde los descuentos de favor de los poderosos terminan siendo el precio de la complacencia estatal.

Oliva Automotores, junto a la marca Fidocar, actúan como proveedores del ecosistema público y reciben beneficios fiscales del Ministerio de Economía y Finanzas; un esquema de reciprocidad que la normativa ética exige vigilar a punta de cañón.

Pero a Orsi ya le conocemos la doble vara. Su retórica colisiona de frente con la conducta material en el Atlántico Sur. Mientras monta el acting de solidarizarse con la Argentina, su gestión permite recurrentemente que el territorio uruguayo sirva de nodo logístico vital para las fuerzas militares del Reino Unido.

La producción de Locomoción TV desmintió categóricamente el supuesto “humanitarismo” que el mandatario esgrime: bajo la fachada de “ambulancia humanitaria”, permitieron la operación de un Airbus A400M Atlas —una mole de transporte pesado con capacidad para 37 toneladas— registrándose maniobras espurias como el apagado de transpondedores para evadir radares. Uruguay operando, en los hechos, como el soporte estratégico del despliegue militar colonial británico. Una hipocresía política que chorrea náuseas.

¡Vamos a las imágenes!

La asimetría del poder, el peso de una mitomanía ya probada y la traición sistemática a la causa Malvinas confirman la naturaleza de quienes hoy ocupan sillones presidenciales a ambos lados del río.

Los pueblos terminamos siendo víctimas, y en cierta medida marginalmente responsables, de las autoridades que elegimos y toleramos.

Acostumbrarse a este desfile de caraduras, donde la retórica de la transparencia se usa para encubrir prebendas de proveedores y favores a piratas, sería aceptar la degradación moral como norma de gobierno.

Ante esta realidad material y documentada, no queda otra alternativa que experimentar una profunda náusea política y seguir archivando a los desfachatados de turno.



Cierre de la Emisión #32

Hasta aquí llegamos con esta Trigésima Segunda Emisión regular de El Heraldo Furioso, la que esperamos haya sido de vuestro agrado.
Sin otro particular, será hasta la próxima, amigas y amigos.