El Odio Atávico de Milei a los periodistas (El #1)


El Presidente de la Nación, Javier Gerardo Milei volvió a cruzar los límites del discurso institucional con un violentísimo ataque generalizado contra la prensa.
En esta oportunidad usó como argumento un reciente fallo de la justicia estadounidense que desvincula a un tercero de las acusaciones de narcotráfico que salpicaron a José Luis Espert en su momento, el mandatario arremetió con insultos explícitos hacia el 95% de los periodistas.
Lejos de tratarse de una simple defensa política a su aliado, el mensaje presidencial cerró con una frase alarmante que marca un nuevo piso en la hostilidad oficial: “No odiamos lo suficiente a los periodistas”. A continuación, desmenuzamos el impacto de esta nueva agresión desde el poder central.
Una repetitiva agresión institucional

El trasfondo de este descargo no es la búsqueda de justicia, sino la validación de una dinámica de persecución sistemática. Al utilizar términos como “mierda”, “miserables” y “basura mediática”, el Presidente no busca debatir la rigurosidad de una cobertura pasada, sino anular la legitimidad de la profesión en su totalidad.
La gravedad institucional radica en que la descalificación ya no es una reacción aislada, sino una política comunicacional de Estado.
Instalar la premisa de que “no se odia lo suficiente” a un sector de la sociedad civil es una habilitación implícita a la violencia verbal y al hostigamiento digital para sus seguidores.
Milei expone un odio atávico que necesita enemigos diarios para alimentar su relato de confrontación constante; hoy el blanco vuelve a ser el periodismo, utilizado como cortina de humo para desviar la atención de la agenda pública.
El tuit original de Javier Milei

Javier Milei (@JMilei) · 8:00 p. m. · 17 may. 2026
PERIODISTAS DE MIERDA (95%)
A José Luis Espert le DESTRUYERON la reputación, lo empujaron al ostracismo y quisieron convertirlo en un criminal mediante una OPERACIÓN POLÍTICA Y MEDIÁTICA INFAME.
Durante semanas lo ENSUCIARON, lo DIFAMARON y lo condenaron públicamente sin pruebas, sólo porque defendía las ideas de la libertad y les resultaba incómodo.
Pero finalmente, la Justicia de Estados Unidos aceptó la declaración de INOCENCIA respecto del narcotráfico del que se acusaba a la persona utilizada para golpear y ensuciar a José Luis Espert.
Ahora pregunto: ¿A quién carajo se le ocurre que, a los 58 años y después de toda una vida exitosa de trabajo en el sector privado, el profesor Espert entra en política para lavar dinero del narcotráfico?
Hicieron MIERDA a un tipo inocente. Le arruinaron la vida, le destruyeron la carrera política y buscaron dinamitar a uno de los pocos que llevaba MÁS DE 20 AÑOS defendiendo las ideas de la libertad en la Argentina.
¿Y todo por qué? Por MISERABLES. Por operadores. Por basura política y mediática que vive de destruir gente honesta.
Muchos periodistas y muchos políticos deberían pedir DISCULPAS PÚBLICAS. Pero todos sabemos que NO LO VAN A HACER, porque viven de operar, mentir, difamar y ensuciar. Y si surgiera el milagro de que algunos lo hicieran, no veríamos ni un DÉCIMO del tiempo empleado en pedirle disculpas con respecto al tiempo empleado en arruinarle la vida.
Es por eso que NO ODIAMOS LO SUFICIENTE A LOS PERIODISTAS.
Con José Luis Espert, SIEMPRE del lado de la verdad y de la libertad.
VIVA LA LIBERTAD CARAJO…!!!
A modo de cierre (por ahora)

Este posteo se suma al conteo formal que llevamos en este espacio sobre las agresiones presidenciales. Javier Milei demuestra, una vez más, que será un proveedor diario y garantizado de material para este archivo.
Para comenzar de una buena vez la tarea de denunciar esta campaña iremos dándole número de agresión a los tuis más destacados del Presidente de la Nación sobre el particular, empezando por este que llevará el #1.
Su verborragia tuitera nos ahorra el trabajo de tener que buscarle una nueva faceta o propiedad cada día al Comandante Propóleo; él mismo se encarga de mostrarse enojadísimo y sin filtros y es una máquina de confesar barbaridades que le dará prosperidad, lamentablemente, a este espacio de denuncia que creamos. .