Gran Bretaña hace temblar a sus parásitos de Norcorea del Sur

La “guerra de nervios” que Londres le plantea a la Argentina cada fin de año les volvió como un bumerán. El Reino Unido es ese “Bully” que se hace el valiente con el que busca diálogo, pero se orina encima cuando el rústico de la cuadra le pone un motor de los años 50 en la puerta con un misil nuclear debajo del ala.
No nos engañemos: la presencia británica en nuestras islas no es fortaleza real, es apenas la “caridad de Londres” manteniendo una ficción de imperio que se desmorona en cuanto el aire se pone pesado. Dependen de la pasividad del Merco-UK (info) para sentirse seguros, pero frente a Rusia, esa “caridad” no les sirve de escudo.
Disfruten el mate, compatriotas. Ver al invasor hostigado por su propia medicina y dependiendo de la caridad de una metrópoli asustada es, al menos, un acto de justicia poética en esta Navidad.
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