El ocaso del Comandante Propóleo: ni la Scaloneta lo salva del naufragio

El cruce de cables en el Poder

La semana clave mostró una Casa Rosada partida en dos y al borde de la improvisación absoluta. El 25 de junio, Adorni intentó jugar su última carta de gestión confirmando el canje de bonos para jubilados a partir del 8 de julio.

Una cortina de humo económica para meter un título positivo que duró nada. Al mismo tiempo, el Gobierno enviaba un mensaje cerrado al Senado: la Rosada pretendía ganar tiempo instalando que el futuro del Jefe de Gabinete lo decidía Milei de manera unilateral y que no iban a ceder a la interpelación parlamentaria.

Pero ese precario dique de contención estalló por el eslabón de los aliados estratégicos. Esteban Bullrich pegó un portazo histórico renunciando al PRO, fundamentando su salida directamente en el asco moral que le provocaba “la protección” oficial a Manuel Adorni.

El viernes 26 de junio, el desenlace se volvió inevitable a nivel internacional y local:

  • Desde España, tras recibir una medalla de honor y reunirse con empresarios, Javier Milei intentó armar un soporte retórico a la distancia respaldando a su Jefe de Gabinete.
  • A miles de kilómetros, Mauricio Macri le daba el golpe de gracia definitivo: confirmó que el PRO apoyaría activamente la interpelación de Adorni en el Congreso. Sencillamente le vació el tanque al oficialismo en el Parlamento.

Desguarnecido y sin sustento legislativo, Adorni canceló toda su agenda oficial y las versiones de su salida inminente inundaron los pasillos. Tal es la caída irreversible que los hermanos Milei ya definieron el plan de contingencia: elegir a Diego Santilli como el próximo Jefe de Gabinete para intentar reconstruir los puentes destruidos con el ala dura del PRO.

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