Miléi sumando derrotas en su Cruzada AntiUBA

La guerra visceral y visceralmente resentida del presidente contra la Universidad de Buenos Aires ha chocado contra la inercia de la realidad.
No estamos ante una discusión técnica sobre la eficiencia fiscal, sino ante un entripado académico y personal que Javier Milei arrastra desde sus años de baja academia y que hoy contamina fecalmente la política de estado.
El Ministerio de Capital Humano, bajo el brazo ejecutor de Sandra Pettovello, intentó montar una narrativa de falsa equidad acusando a la UBA de pretender recursos que le pertenecen al resto de las provincias.
Fue la técnica del cerco: aplicar la artillería presupuestaria, apagar los ascensores, cortar la luz y ahogar financieramente a los hospitales escuela para forzar una capitulación por inanición. Sin embargo, la cruzada presidencial sumó una derrota contundente.
El asedio no logró demoler los pilares de la institución más prestigiosa del país; por el contrario, expuso la crueldad dialéctica de un gobierno que prioriza el rearme militar millonario mientras le niega sistemáticamente el presupuesto básico a la salud y a la educación pública.
¡Vamos a las imágenes!
Al final del día, el superávit de caja que festeja el oficialismo se sostiene sobre el lucro cesante de la salud nacional y el riesgo de miles de pacientes.
Es un superávit de muerte y de ignorancia. El presidente puede elegir que su gestión sea el mausoleo de la educación pública y continuar dictando el destino del país a través de su bilis íntima, pero la historia tiene una memoria que el algoritmo de sus redes no puede borrar.
La UBA resiste con su prestigio y la dignidad de su comunidad. El capricho de un mentecato con poder de firma no puede legislar sobre la dignidad de quienes se niegan a ser los figurantes de su revancha personal.
Frente al bombardeo financiero, nuestra única trinchera sigue siendo la palabra.
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