Contundente respuesta de la UBA al Estado (otra vez)

El desacato como política de Estado

El eje del conflicto hoy no es solo la falta de fondos, sino el desprecio por la seguridad jurídica. El Congreso sancionó y ratificó la Ley de Financiamiento Universitario, pero el Gobierno se niega a aplicarla.

Por eso, el reclamo de la comunidad universitaria escaló hasta la Corte Suprema: es un pedido desesperado para que la Justicia frene la arbitrariedad de un Ejecutivo que ignora una ley vigente y judicializada.

Mientras la Plaza de Mayo se colmaba de ciudadanos que ven en la universidad pública el último motor de ascenso social —con una matrícula que creció un 15% este año sin un solo peso de refuerzo presupuestario—, la respuesta oficial fue ratificar un recorte de 78.000 millones de pesos.

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