Contundente respuesta de la UBA al Estado (otra vez)

Milei no se resigna a perder ante la UBA: aún incumpliendo la Ley si hace falta

Este 12 de mayo de 2026 se produjo la masiva Cuarta Marcha Federal Universitaria, la que nuevamente le propinó otro golpe durísimo a la maquinaria del Odio del Gobierno de Javier Milei

Milei desató una marea que él provocó, por que odia a Universidad Pública y no teme quedar en ridículo por millonésima vez en ese sentido.

Su odio lo consume y lo condena, ya que sabemos que es un pésimo consejero.

A esta altura no podemos creer que el Presidente que durante la campaña bancó teoricamente su completo vacío con argumentos tan ridículos como que si prueba mil veces lo mismo se va a obtener el mismo resultado.

Milei pierde siempre y lo seguirá haciendo contra la educación, pero es tal animadversión por la Educación Pública que se pasará las leyes por las partes por que él es macho y él es mucho, cuando es sabido que el AdorniGate lo está aniquilando.

No creemos, sin embargo que lo suyo sea para hacernos desviar la vista del escándalo de su Vocero y Jefe de Gabinete: creemos que es más profundo que es el odio de clase y sobre todo su utopía es aniquilar todo lo que sea caro a la llamada clase media.

Para la visión de estos siervos del Gran Kapital, como Miléi es gente que te vota y a la primera de cambios que no le gusta a su bolsillo te traiciona.

Ese es el pensamiento de este siervo del Imperio y de los que menos necesitan, aniquilar a todo aquel que pueda asemejársele. Así de crudo y así de detestable.

El Gobierno se ha metido en un galimatías inducido por sus propios odios, pero como todo tecnócrata de baja academia su modelo nunca está equivocado, la que está equivocada es la realidad.



La Marcha Federal Universitaria pone en falsa escuadra a Milei

Llegó el 12 de mayo de 2026 y la hora de medirse, con un Gobierno que intentó que su parapolicialidad mediática lo banque difundiendo infamias y al parecer no hizo más que fortalecer la convocartoria.

La cuarta Marcha Federal Universitaria no es un evento aislado, es el síntoma de una fractura institucional que el Gobierno ya no puede ocultar con retórica de redes sociales.

La movilización de este martes puso a Javier Milei en falsa escuadra por una razón elemental: el Presidente de la Nación ha decidido gobernar por encima de la Ley.



El costo de la “miseria planificada”

Los datos que el Gobierno omite en sus comunicados son los que hoy sacaron a la gente a la calle. Según los registros actuales, la inversión en educación superior ha caído un 18,4% real en lo que va de 2026, lo que representa un derrumbe del 42% si se compara con el último año de la gestión anterior.

Pero el ensañamiento es quirúrgico sobre quienes sostienen el sistema. El salario real de docentes y no docentes ha sufrido una caída del 34,2% desde noviembre de 2023.

Hoy, la realidad marca que el 85% de los docentes universitarios percibe salarios por debajo de la línea de pobreza.

No se trata de “auditar curros”, se trata de que ocho de cada diez profesionales que forman a las futuras generaciones no pueden cubrir la canasta básica.



El desacato como política de Estado

El eje del conflicto hoy no es solo la falta de fondos, sino el desprecio por la seguridad jurídica. El Congreso sancionó y ratificó la Ley de Financiamiento Universitario, pero el Gobierno se niega a aplicarla.

Por eso, el reclamo de la comunidad universitaria escaló hasta la Corte Suprema: es un pedido desesperado para que la Justicia frene la arbitrariedad de un Ejecutivo que ignora una ley vigente y judicializada.

Mientras la Plaza de Mayo se colmaba de ciudadanos que ven en la universidad pública el último motor de ascenso social —con una matrícula que creció un 15% este año sin un solo peso de refuerzo presupuestario—, la respuesta oficial fue ratificar un recorte de 78.000 millones de pesos.



La “NUBEDEPEDIA” de la óptica oficialista

El Gobierno se equivoca al leer esto como una “marcha política” de la oposición tradicional. Es política, sí, porque el futuro de la educación lo es, pero el oficialismo quedó en falsa escuadra porque su ajuste ya no toca a la “casta”, toca al 59% de los alumnos que son la primera generación de sus familias en acceder a la educación superior.

La universidad pública no es una partida de gasto que se tacha para cerrar un balance; es el límite que la sociedad le acaba de marcar a un modelo que se olvidó de que, sin conocimiento, no hay país posible.

El mensaje fue contundente: Señor Presidente, cumplan la Ley.