El negocio del olvido y el popular sosegate

Hablar del 24 de marzo es también mirar cómo, décadas después, algunos todavía intentan reciclar las mismas recetas económicas que nos hundieron en los años del Proceso.
La memoria no es una pieza de museo; es un escudo contra los que creen que la la vida humana es una mercancía que se puede y se debe liquidar por monedas para servir al Estado y a la Casta.
La Plaza de Mayo hoy no solo grita por lo que pasó, grita por que ese ejercicio de memoria es fundamental, ya que es Estado cada 24 de marzo sabe dónde el Pueblo le marca la cancha y cuáles son los límites.
Lo cierto es que el Estado NUNCA se autolimita en su violencia si nadie le hace sentir que no le es conveniente y cada 24 de Marzo, el Pueblo se los avisa, por ahora por las buenas.
El olvido es la única chance que tiene el Estado para explayarse y extenderse en lo que mejor sabe hacer: acabar con las libertades públicas.
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