El enriquecimiento de los Kirchner y sus complicidad con el Proceso

Mientras miles de argentinos perdían la vida, otros ganaban fortunas bajo el amparo del Proceso. Entre ellos, la misma familia Kirchner que no pudo parar de beneficiarse de las mieles del oro sangriento de los militares. El mismo que los imbéciles que hoy ponen las banderas de Rucci en la Plaza de Mayo dicen que bajo un cuadro para formar miles, cuando en realidad no sabemos a ciencia cierta cuantos de esos cuadros entregó en los años siniestros donde al menos se llenó bien la panza.
- Usura en dictadura: En Santa Cruz, Néstor y Cristina Kirchner no presentaron un solo hábeas corpus. Se dedicaron a la aplicación feroz de la Circular 1050 de Martínez de Hoz, ejecutando propiedades y tierras de familias que no podían pagar las tasas de interés. Su fortuna se cimentó sobre el despojo a los trabajadores en el momento más oscuro del país, no dudaron en acceder a los beneficios sangrientos que le dejaron servidos los genocidas sin dar ni una sola explicación al respecto.
- La sombra de Guerrero y Camps: Los Kirchner mantuvieron una relación de cercanía y colaboración con el gobernador militar de Santa Cruz, Juan Enrique Guerrero, un reconocido discípulo del genocida Ramón Camps. Esta convivencia estratégica les permitió operar políticamente y crecer económicamente mientras el resto del país sufría el exterminio. Hablar hoy de “bajar un cuadro” es una operación de marketing cínica para tapar que su patrimonio es hijo de la complicidad con el mando militar.
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