Por qué NO marchar “en unidad” con el enemigo: La traición de los organismos y del FIT-U


Este documento detalla la línea de continuidad que une la represión de los 70, la impunidad de los 90 y el cinismo del siglo XXI, demostrando que el peronismo no es una víctima de la dictadura, sino su arquitecto legal y su cómplice económico.
El negacionismo opera de muchas vías y destruír o cambiar la Historia es el objetivo irrenunciable de quienes quieren justificar sus alianzas políticas espúreas del presente y recurren a lo que venga a tal efecto.
Seguramente que algunes nos dirán lo de siempre: Gorilas, que le hacen el juego a la derecha y bla bla bla bla.
Volverán a causarnos gracia y por un momento nos olvidaremos el asco que nos da el accionar de renegades, quebrades y traidores.
Como es costumbre en nosotres, seguiremos con la verdad, por que ella no necesita ni toma prisioneros.
El Peronismo como arquitecto legal del genocidio (1973-1976)

La narrativa oficial intenta fechar el inicio del horror el 24 de marzo de 1976 para exculpar al peronismo. Sin embargo, la estructura represiva fue una creación del tercer gobierno peronista.
Dejamos en claro que la Dictadura Genocida no pierde ni un mínimo de su responsabilidad por este motivo en las atrocidades cometidas, por el contrario.
Los hechos integran al peronismo y la Triple A como los pioneros en este esquema que algunes, en virtud de sus contubernios siniestros actuales y evidentes. Hablamos claramente del FIT-U y los organismos que convocan a marchar “en unidad” pare este 24 de marzo que parecen querer que la verdad no salga a la luz, por que, como mínimo es mala para los negocios.
- La institucionalización del aniquilamiento: El mensaje de Isabel Martínez de Perón es la prueba definitiva. No fue un exceso; fue una política de Estado. Al convocar al Consejo de Seguridad Interna con los tres comandantes, Isabel firmó los decretos de “aniquilamiento” (261/75 y 2772/75), otorgando a las FF.AA. el control total del territorio. El golpe de 1976 solo terminó de formalizar un poder que el peronismo ya les había entregado por decreto.
- La Triple A y la purga interna: Tras el asesinato de Rucci, el movimiento decidió que la “limpieza” de la izquierda peronista y el marxismo no podía esperar. Bajo el mando de López Rega en el Ministerio de Bienestar Social, la Alianza Anticomunista Argentina (Triple A) operó como el brazo ejecutor paraestatal, secuestrando y asesinando a militantes mientras el gobierno constitucional miraba hacia otro lado o financiaba las balas.
¡Vamos a las imágenes!
La Orden de Exterminio y el hostigamiento a la prensa

La violencia física fue precedida por la institucionalización de la persecución interna y el señalamiento público.
- La Resolución del 1° de octubre de 1973: Tras la muerte de Rucci, el Consejo Superior Peronista emitió una directiva reservada (firmada por Raúl Lastiri y avalada por Perón) que ordenaba emplear “todos los medios” para exterminar la “infiltración marxista”. Fue la luz verde oficial para el accionar de la Triple A.

- El caso Ana Guzzetti: La soberbia de Perón ante la periodista en 1974 la “marcó” ante los grupos de tareas. Tildarla de “agente de la subversión” fue una sentencia. Es más, el fascista tres veces Presidente de la Nación, le pidió a sus agentes que tomen los datos de Ana Guzetti, para ejecutar lo que vino después.

- El cinismo de Barone en 678: Décadas después, Orlando Barone no solo intentó suavizar el hecho, sino que llegó a defender la actitud de Perón como una forma “correcta” de evitar escándalos en conferencias. Fue tan obscena su apología del hostigamiento que incluso Gabriela Cerruti tuvo que reprenderlo en vivo, evidenciando que el ala “progresista” del relato no podía sostener semejante validación de la persecución a una colega secuestrada y torturada. No, al menos de forma tan evidente y grosera como la hacía su colega parapolicial Orlando Barone. Pasarán mil años y el peronismo con todos sus sellos de goma no abandonará nunca el sello de la Triple A.
¡Vamos a las imagenes!
El enriquecimiento de los Kirchner y sus complicidad con el Proceso

Mientras miles de argentinos perdían la vida, otros ganaban fortunas bajo el amparo del Proceso. Entre ellos, la misma familia Kirchner que no pudo parar de beneficiarse de las mieles del oro sangriento de los militares. El mismo que los imbéciles que hoy ponen las banderas de Rucci en la Plaza de Mayo dicen que bajo un cuadro para formar miles, cuando en realidad no sabemos a ciencia cierta cuantos de esos cuadros entregó en los años siniestros donde al menos se llenó bien la panza.
- Usura en dictadura: En Santa Cruz, Néstor y Cristina Kirchner no presentaron un solo hábeas corpus. Se dedicaron a la aplicación feroz de la Circular 1050 de Martínez de Hoz, ejecutando propiedades y tierras de familias que no podían pagar las tasas de interés. Su fortuna se cimentó sobre el despojo a los trabajadores en el momento más oscuro del país, no dudaron en acceder a los beneficios sangrientos que le dejaron servidos los genocidas sin dar ni una sola explicación al respecto.
- La sombra de Guerrero y Camps: Los Kirchner mantuvieron una relación de cercanía y colaboración con el gobernador militar de Santa Cruz, Juan Enrique Guerrero, un reconocido discípulo del genocida Ramón Camps. Esta convivencia estratégica les permitió operar políticamente y crecer económicamente mientras el resto del país sufría el exterminio. Hablar hoy de “bajar un cuadro” es una operación de marketing cínica para tapar que su patrimonio es hijo de la complicidad con el mando militar.
El Círculo de la Impunidad: De los Indultos al “Vuelta de Página”

La traición peronista tiene tres actos: la represión previa, el perdón posterior y el olvido presente. Podríamos contar también que el programa de 1983 no hablaba nada del juzgamiento de los milicos del Proceso en un olvido que no es casual, teniendo en cuenta las consignas del miguelismo de la época con respecto a “QUE SIGAN DONDE ESTÁN”.
- Los Indultos de Menem: Fue el peronismo el que, en los 90, firmó los decretos que dejaron libres a los jefes de las Juntas Militares y de la Triple A. El partido que hoy se dice “dueño de los DD.HH.” es el mismo que garantizó por ley que los asesinos no pisaran la cárcel.
- Alberto Fernández y el olvido: En 2020, el ex-presidente cerró el ciclo pidiendo ante las FF.AA. “dar vuelta la página”. Este pedido de olvido, sumado a la cooptación de los organismos de DD.HH. por el Estado, busca enterrar definitivamente la responsabilidad peronista en la historia de sangre argentina. Mientras sus hordas policiales asolaban al país y sus hordas parapoliciales negaban las desapariciones o las lanzaban sobre otros.
La capitulación del FIT-U y los Organismos Cooptados

Es aquí donde la traición se vuelve doble. El Frente de Izquierda – Unidad (FIT-U) y muchos “organismos históricos” (que juegan a ser la farsa de la tragedia) han decidido marchar en “unidad” con el movimiento que:
- Firmó los decretos de aniquilamiento.
- Creó la Triple A.
- Indultó a los genocidas.
- Se enriqueció con la 1050. Al compartir la plaza con el peronismo, estos sectores se vuelven funcionales al enemigo, legitimando a los verdugos de ayer y a los cómplices de siempre.
- Fue el verdugo y parapolicial funcional a las desapariciones de, entre otros, Facundo Astudillo Castro, Magalí Morales y Luis Espinoza y todas las atrocidades cometidas con la excusa de la Pandemia.
Marchar con el peronismo este 24 de marzo no es “unidad”; es complicidad. Es aceptar el relato de quienes bajaron un cuadro para ocultar que subieron una fortuna con la venia militar.
Quien marcha con el peronismo, camina sobre la memoria de los que el propio peronismo mandó a aniquilar.