Por qué NO marchar “en unidad” con el enemigo: La traición de los organismos y del FIT-U

La Orden de Exterminio y el hostigamiento a la prensa

La violencia física fue precedida por la institucionalización de la persecución interna y el señalamiento público.

  • La Resolución del 1° de octubre de 1973: Tras la muerte de Rucci, el Consejo Superior Peronista emitió una directiva reservada (firmada por Raúl Lastiri y avalada por Perón) que ordenaba emplear “todos los medios” para exterminar la “infiltración marxista”. Fue la luz verde oficial para el accionar de la Triple A.
  • El caso Ana Guzzetti: La soberbia de Perón ante la periodista en 1974 la “marcó” ante los grupos de tareas. Tildarla de “agente de la subversión” fue una sentencia. Es más, el fascista tres veces Presidente de la Nación, le pidió a sus agentes que tomen los datos de Ana Guzetti, para ejecutar lo que vino después.
  • El cinismo de Barone en 678: Décadas después, Orlando Barone no solo intentó suavizar el hecho, sino que llegó a defender la actitud de Perón como una forma “correcta” de evitar escándalos en conferencias. Fue tan obscena su apología del hostigamiento que incluso Gabriela Cerruti tuvo que reprenderlo en vivo, evidenciando que el ala “progresista” del relato no podía sostener semejante validación de la persecución a una colega secuestrada y torturada. No, al menos de forma tan evidente y grosera como la hacía su colega parapolicial Orlando Barone. Pasarán mil años y el peronismo con todos sus sellos de goma no abandonará nunca el sello de la Triple A.

¡Vamos a las imagenes!

Visits: 0

Leave a Reply