La otra Pandemia: la reaparición de los Mesías Holgazanes en tiempos de glaciares en peligro

Diez puntos de identificación del Mesías Holgazán

  • El anonimato como escudo: Necesitan generar un misterio sobre su identidad, no usando su nombre nunca hasta que no hay otro remedio.
  • El bautismo de la secta: A su vez necesitan usar una forma de llamarte que los muestre como “tus” bautistas poniéndote una forma de llamarte dentro de la tribu, clan o como le den en llamar a su ridículo grupo de pertenencia.
  • Gestores de lo ajeno: Cuando te convencen que sos parte de su grupo te van a llenar de datos que no generan, de ser depositarios de contactos “posta” y representar acciones de otros que no son ellos, ya que no les gusta mucho salir de su casa y que sepas que son unos zapatos con pretensiones de cacicazgo.
  • Bomberos del incendio que ellos mismos prenden: Cada tanto van a generar un conflicto entre miembros de la secta y serán ellos los que se adjudiquen y te pidan que te juntes para luego vender su liderazgo o capacidad conciliadora. Si no logra su objetivo o alguno descubre su “venditio fumi” dirá siempre por privado que el que no se sometió a su lloradera será el culpable de que las cosas no salieran bien.
  • El fetiche del “operador”: En algún momento te llamarán para pedirte que hagas algo y que confíes en ellos sin preguntar para que pueda vender sus dotes de hábil operador y líder.
  • Fábrica de adulación barata: En todos los casos, el caciquejo del orto tratará de adular a sus súbditos por cada huevada que hagan, usando cursilerías tales que a los incautos sin nadie que los quiera sientan que su aporte es importante para alguien más.
  • Limpieza de pruebas y demonización: Como en toda secta el mesías de pacotilla culpará a quienes no se encuadren a su arbitrio de ser todas las cosas que en los cultos se comparan con el infierno. Sus súbditos más solitarios y sin vida se encargarán de dedicar sus días a primero denostar a una persona que el cacique les dijo que era el enemigo (ya que hacer, no hacen un corno) y después pedirá a todos sus subordinados que borren todo vestigio que relacione su historia con la secta o miembros de ella.
  • Mercaderes de rumores: En tiempos normales mostrarán lo activos que están, comunicándole una sarta de versiones y rumores y pidiéndoles que mantengan el secreto hasta que se pueda anunciar. La inventiva de la huevada de estos seres es directamente proporcional a su incapacidad para generar información seria.
  • El péndulo de la conveniencia: Una manera muy particular de actuar de estos caciquejos es tomar dos posiciones que surjan de su grupo e impulsar una que esté en el medio y privadamente decir que estaba con una o con otra pidiendo confidencialidad de su interlocutor.
  • El pase de gorra “moral”: En el colmo del caradurismo, se prenden en campañas para pedir plata a la tropa para bancar causas superiores, poniendo su probada (para ellos mismos) honestidad como garantía.

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