La otra Pandemia: la reaparición de los Mesías Holgazanes en tiempos de glaciares en peligro



Se vienen tiempos de lucha. La inminente modificación de la Ley de Glaciares nos pone ante un desafío ambiental y social enorme, que va a requerir de compromiso real, cuerpo en la calle, debate serio y construcción colectiva.

Charles Manson: así se ven a si mismos los Mesías Holgazanes de las redes sociales

Pero, como en toda crisis que moviliza esperanzas y miedos, las moscas infecciosas vuelven a aparecer. Son esos ‘Mesías Holgazanes’, una especie de Charlie Manson de cabotaje que, a falta de coraje o ganas para salir de su casa, se instalan como punteros de teclado, listos para parasitar el esfuerzo ajeno y vivir de las luchas de otres. No van a matarte, pero son una infección molesta que busca vaciar de contenido la protesta real para llenar su propio ego y, en el peor de los casos, sus bolsillos.

Así se ven en realidad, sin el oro pero con todo el rídículo…

Reconocerlos es más fácil que respirar. Se aprovechan de la necesidad de ser parte de algo y del deseo genuino de defender el territorio para construir sus micro-sectas digitales.

Hace unos años escribí una radiografía que, lamentablemente, hoy cobra una vigencia alarmante. Van 10 características de estos Jim Jones diminutos para que no te vendan humo mientras otros defienden el hielo.



Diez puntos de identificación del Mesías Holgazán

  • El anonimato como escudo: Necesitan generar un misterio sobre su identidad, no usando su nombre nunca hasta que no hay otro remedio.

  • El bautismo de la secta: A su vez necesitan usar una forma de llamarte que los muestre como “tus” bautistas poniéndote una forma de llamarte dentro de la tribu, clan o como le den en llamar a su ridículo grupo de pertenencia.

  • Gestores de lo ajeno: Cuando te convencen que sos parte de su grupo te van a llenar de datos que no generan, de ser depositarios de contactos “posta” y representar acciones de otros que no son ellos, ya que no les gusta mucho salir de su casa y que sepas que son unos zapatos con pretensiones de cacicazgo.

  • Bomberos del incendio que ellos mismos prenden: Cada tanto van a generar un conflicto entre miembros de la secta y serán ellos los que se adjudiquen y te pidan que te juntes para luego vender su liderazgo o capacidad conciliadora. Si no logra su objetivo o alguno descubre su “venditio fumi” dirá siempre por privado que el que no se sometió a su lloradera será el culpable de que las cosas no salieran bien.

  • El fetiche del “operador”: En algún momento te llamarán para pedirte que hagas algo y que confíes en ellos sin preguntar para que pueda vender sus dotes de hábil operador y líder.

  • Fábrica de adulación barata: En todos los casos, el caciquejo del orto tratará de adular a sus súbditos por cada huevada que hagan, usando cursilerías tales que a los incautos sin nadie que los quiera sientan que su aporte es importante para alguien más.

  • Limpieza de pruebas y demonización: Como en toda secta el mesías de pacotilla culpará a quienes no se encuadren a su arbitrio de ser todas las cosas que en los cultos se comparan con el infierno. Sus súbditos más solitarios y sin vida se encargarán de dedicar sus días a primero denostar a una persona que el cacique les dijo que era el enemigo (ya que hacer, no hacen un corno) y después pedirá a todos sus subordinados que borren todo vestigio que relacione su historia con la secta o miembros de ella.

  • Mercaderes de rumores: En tiempos normales mostrarán lo activos que están, comunicándole una sarta de versiones y rumores y pidiéndoles que mantengan el secreto hasta que se pueda anunciar. La inventiva de la huevada de estos seres es directamente proporcional a su incapacidad para generar información seria.

  • El péndulo de la conveniencia: Una manera muy particular de actuar de estos caciquejos es tomar dos posiciones que surjan de su grupo e impulsar una que esté en el medio y privadamente decir que estaba con una o con otra pidiendo confidencialidad de su interlocutor.

  • El pase de gorra “moral”: En el colmo del caradurismo, se prenden en campañas para pedir plata a la tropa para bancar causas superiores, poniendo su probada (para ellos mismos) honestidad como garantía.



A modo de conclusión

Espero haberlos ayudado a detectar gilada, que no va a matar a nadie y que sólo es molesta, si aún así el lector quiere seguir cayendo en este tipo de grupos de gente basado en el ego y en la inacción, al menos ya saben a que atenerse, por ahí les resulta mejor que drogarse y evadir la realidad, pero sepan que aún estos imbéciles algún día pueden ponerte en peligro.

Enlace a la nota en Facebook de 2019: https://web.facebook.com/notes/699173470692789