La Gira Espiritual del Presidente en New York
Ni bien llegó a la Gran Manzana, Milei llegó sobrecargado de espiritualidad pagada por los contribuyentes, para el solaz y único beneficio de nuestro Primer Magistrado y su propio ego. Expresó su amor por el pueblo judío y el Estado de Israel, que nos da que pensar que haberse hecho el tonto en las Naciones Unidas con la traición de Navitas Petroleum.
No fue solamente expresar su amir por Israel, fue mezclar todo con su alineamiento criminal que incluye a los Estados Unidos como garantes de traiciones inmediatas. Milei quiso dejar en claro que hablaba en serio cuando se definía como el Presidente más sionista del mundo.
Empezó en Queens, donde el 22 de septiembre Milei visitó el complejo educativo judío Yeshiva Darchei Torah. Fue distinguido con el galardón “Ohev Yisrael” (Amante de Israel) que suponemos que con sus continuas genuflexiones hacia ese Estado se lo debe tener más que merecido.

Continuó con su periplo místico en Crown Heights, donde mantuvo una audiencia privada con el rabino Simón Jacobson, referente de Jabad-Lubavitch y fundador del Meaningful Life Center.
Este encuentro no fue un hecho aislado, sino la reconfirmación de un vínculo tejido en plena campaña de 2023, cuando el por entonces candidato buscaba en las enseñanzas del Rebe de Lubavitch un halo de legitimidad trascendente que Jacobson tradujo en el mandato de asumir un “liderazgo espiritual e inspirador”.
En esta nueva escala neoyorquina, entre disquisiciones sobre la providencia divina y la moralidad del poder, Milei volvió a refugiarse en la figura del rabino como faro teológico, consolidando un esquema donde la fe individual y las convicciones privadas se confunden impunemente con la agenda pública y la representación de todo el pueblo argentino.
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