El “pueblo monoestatal” y la trampa de la supervivencia material

La localidad de Verónica y todo el partido de Punta Indio crecieron y subsisten históricamente atados a la dinámica castrense. No se trata de una defensa ideológica de la doctrina militar, sino de una crisis de supervivencia material profunda:
Aunque el Estado nacional garantice formalmente los puestos de trabajo civiles, la incertidumbre ante el reordenamiento de aeronaves pone en vilo a una economía local entera que depende de esa interacción cotidiana.
Ante la falta histórica de planificación y de una reconversión productiva por parte de la dirigencia política (que desaprovechó el enorme potencial turístico y paisajístico de la costa rioplatense muy cerca de la Capital Federal) el municipio quedó perpetuamente rehén de la estructura militar para no pasar hambre.
La movilización y los cánticos en defensa de la soberanía militar exponen el pragmatismo crudo frente a las convicciones teóricas. Mientras el discurso oficial repudia el pasado represivo de las Fuerzas Armadas, el andamiaje político local no dudó en apelar a los mismos argumentos castrenses y verticalistas para evitar que el pueblo se convierta en una zona fantasma.
Esta convivencia de discursos antagónicos refleja cómo el pragmatismo laboral termina doblando cualquier coherencia ideológica, evidenciando el doble estándar de quienes dicen repudiar el pasado dictatorial pero dependen materialmente de sus cuarteles.
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