Una compra de armamento de lesa humanidad

Un siniestro teatro de burlas al Pueblo

La confirmación oficial llegó a través del embajador norteamericano, Peter Lamelas, quien anunció desde Washington que el Departamento de Estado aprobó la posible venta de material bélico a nuestro país por un total de 140 millones de dólares.

El paquete comprende el envío escalonado de cuatro helicópteros UH-60L Blackhawk reacondicionados (provistos por la firma Sikorsky, de Lockheed Martin), además de dos motores T700-GE-701D, equipos de comunicación avanzados, sistemas IFF de identificación, visores y un completo soporte logístico.

Aquí es donde opera la gran coartada discursiva y donde la retórica oficial intenta encubrir la operación. Tal como lo argumentó públicamente el embajador Peter Lamelas al justificar la transacción, el relato norteamericano insiste en disfrazar la venta bajo la etiqueta marketinera de la “asistencia humanitaria”, la “respuesta ante desastres” y el eslogan de “llegar a tiempo y salvar vidas”.

Sin embargo, esa supuesta vocación solidaria pregonada por Lamelas queda hecha pedazos al contrastarla con el inventario real. La diplomacia de Washington agita la bandera de la ayuda civil para enmascarar una transferencia de plataformas de asalto aéreo.

La letra chica desarma el cuento en segundos: no hay ambulancias aéreas ni equipos de rescate médico, sino motores de alta potencia militar, visores nocturnos, sistemas de identificación de amigo o enemigo y radios de frecuencia táctica propia de la OTAN.

La fachada humanitaria que cacarea Lamelas es solo un eufemismo lavativo para blanquear la inserción de hardware bélico bajo los intereses del Pentágono.

Este movimiento operativo no ocurre en el vacío. Se acopla a la espera del segundo lote de los cuestionados aviones caza F-16 y se da en paralelo a gestos de alineamiento explícito.

La propia administración norteamericana lo admite sin anestesia en sus documentos oficiales: la venta busca respaldar sus objetivos de seguridad nacional y consolidar a la Argentina como un “importante aliado no perteneciente a la OTAN”.

En los hechos, la soberanía se terceriza, el relato solidario de Lamelas choca contra los fierros militares, y las fuerzas quedan atadas a las coordenadas estratégicas del Norte.

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