Milei y sus desquicios: tanquetas y tropa federal combatiendo a un Enemigo Imaginario

TN y el guión parapolicial de los “destrozos”

El quiebre de la jornada ocurrió en las pantallas mediante una sincronización discursiva perfecta. Alrededor de las 18:00 horas del jueves, los principales canales de televisión sintonizaron un mismo libreto en continuado. Señales como TN (Todo Noticias) lanzaron coberturas de urgencia bajo zócalos tajantes: “Los manifestantes rompieron baldosas y bancos para hacer piedras. Así quedó el Congreso después de los incidentes”. Más tarde, ya entrada la noche, las cámaras de la misma señal mostraban la Avenida Rivadavia sembrada de pedazos de mampostería y escombros sueltos para validar la idea de una batalla campal.

Sin embargo, la propia prueba visual del canal (un video de 53 segundos de origen ajeno pero editado con la marca de agua de la señal) termina desarmando el relato oficial bajo un análisis forense cuadro por cuadro. En el segundo 12 de la filmación nocturna, mientras el asfalto húmedo muestra escombros genéricos de mampostería, se recorta con total claridad el mobiliario patrimonial al borde de la plaza: el banco de hormigón está entero, de pie y sin una sola marca de impacto. El encuadre cerrado del plano busca fundir los cascotes de la calle con la estructura fija para inducir a la audiencia a creer que el cemento salió de ahí, pero la mentira técnica queda al descubierto ante el ojo de quien no tiene que realizar mucho esfuerzo para encontrar la verdad.

La realidad del territorio corrobora la farsa temporal. Apenas una hora antes de los primeros informes mediáticos, a las 17:00, la plaza era un escenario pacífico donde la gente descansaba. “Hasta las 17:00 horas estuve sentado pacíficamente en uno de esos mismos bancos de la plaza, buscando una salida cuando la situación se volvió insostenible”, relata un testigo directo.

La Plaza de los Dos Congresos fue tomada y ocupada por la tropa federal en menos de media hora, un movimiento relámpago que no le dio tiempo a la gente ni de reaccionar. Si los bancos hubiesen sido destruidos para generar munición, los únicos que quedaron en control absoluto del espacio público para realizar o documentar semejante destrozo fueron las propias fuerzas de seguridad, que además contaban con decenas de domos de videovigilancia perimetral en la zona y nunca mostraron una sola filmación del momento de la supuesta rotura.

El relato de las piedras y las baldosas funcionó como una pantalla de humo necesaria para legitimar una represión planificada de antemano.

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