Milei y sus desquicios: tanquetas y tropa federal combatiendo a un Enemigo Imaginario



Ante todo queremos dejar en claro que no notamos en nuestro registro la presencia de tropa británica en el Barrio de Congreso este 6 de agosto, por lo que desde aquí no podemos entender qué tipo de desquicio llevó al Presidente de la Nación a realizar tal despliegue de violencia contra sus conciudadanos en la Autónoma durante el tratamiento en el Senado de la Nación de la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada.

Mientras la tropa británica, sus barcos de guerra (Forth y Medway) y sus cafeteras voladoras (Eurofighter Typhoon) se pasean por nuestros mares como perico por su casa, el Presidente de la Nación saca a sus tropas a la calle para ejercer una violencia inusitada contra ciudadanos desarmados que reclaman y peticionan en acuerdo con la Constitución de la Nación Argentina.

El Dongfeng Mengshi CSK-131 amaneció custodiando un Congreso sitiado por las fuerzas federales tras el debate de la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada. Mientras los medios masivos (con TN a la cabeza) instalaron la versión de supuestos destrozos para justificar los gases, quienes estuvieron en el lugar narran una historia de ocupación veloz y un arsenal desmedido contra una plaza que marcha en forma pacífica.

A la medianoche, cuando el eco de las detonaciones ya se había apagado en el Barrio de Congreso, las pantallas de los celulares empezaron a replicar una imagen espectral: la silueta verde oliva del Dongfeng Mengshi CSK-131 estacionado sobre el asfalto húmedo, rodeado de patrulleros y autos particulares.

Para muchos vecinos, la aparición de este blindado táctico 4×4 (bautizado en las calles como “tanqueta”, “aparato” o “catafalco”) fue una sorpresa de madrugada. Para quienes analizan la evolución de los operativos de seguridad, fue el cierre previsible de una jornada donde se desplegó un arsenal de guerra para combatir un riesgo que nunca existió.

Parece que el Gobierno de Milei y sus adláteres de la paranoia quieren instalar la misma idea de siempre, la de que una oposición inescrupulosa quiere acabar con ellos “desestabilizándolos” y buscando un golpe institucional. Ese “enemigo imaginario” no se condice con la realidad de una manifestación en protesta por la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada que hasta el mismo Gobierno recortó para que se la aprueben.



El saldo de la violencia estatal en la zona de Congreso

La represión estatal (obra del tándem criminal entre el okupa Jorge Macri y Javier Milei) durante la movilización frente al Congreso del 6 de agosto de 2026, en rechazo al proyecto de ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, dejó un saldo alarmante de violencia institucional, según los registros recabados por los organismos de DD.HH. y nuestra propia cobertura en el lugar:

  • Detenidos: Se registraron inicialmente 12 detenciones en el operativo represivo de las tropas federales y la Policía de la Ciudad. No obstante, al cotejar los datos en la zona con otros medios, la cifra de personas privadas de su libertad ascendió a 29 casos. Ante la posibilidad de duplicidad de nombres en la vorágine de la jornada, nos mantenemos cautos con el número final, pero constatamos que la cifra real supera largamente la información oficial difundida. Tres de ellas fueron capturadas por las tropas federales bajo los cargos de “atentado y resistencia a la autoridad” —la figura de siempre para criminalizar la protesta—, mientras que las restantes fueron tomadas como rehenes por las fuerzas gubernamentales de la Ciudad.
  • Heridos por la represión a Manifestantes y Prensa: La cantidad total de heridos es difícil de cuantificar debido a la magnitud de la ofensiva. Informes preliminares contabilizaron una gran cantidad de afectados por el impacto de postas de goma, golpes y los efectos de los gases lacrimógenos y gas pimienta arrojados por las tropas federales y del Gobierno de la Ciudad Autónoma. Según pudimos constatar en el lugar, el nivel de agresividad fue selectivo contra quienes registraban la represión, superando ampliamente el centenar de personas con cuadros de asfixia y contusiones leves que fueron atendidas de forma autogestiva por brigadas sanitarias voluntarias, ante la ausencia total de asistencia estatal.
  • Casos de gravedad: Según lo verificado in situ, entre los heridos de mayor consideración destacó una fotoperiodista que recibió un fuerte golpe en la cabeza, provocándole abundante sangrado y lesiones que exigieron su derivación de urgencia al Hospital Argerich para estudios de imagenología. Además, verificamos otros tres manifestantes con heridas de consideración que requirieron traslado inmediato a centros hospitalarios, sin colaboración las ambulancias que debían estar allí para asistir a los damnificados. Reservamos la identidad de los mismos por estrictos motivos de seguridad, ante el accionar criminal de las tropas federales y gubernamentales.

Entre el cúmulo de desinformación difundido por los medios masivos, llamó la atención que las cifras de efectivos heridos difundidas fueran sospechosamente equivalentes a la cantidad de personas que las fuerzas reconocían tener detenidas. Asimismo, se encargaron de instalar el relato de tres uniformados con lesiones de gravedad; una narrativa basada en lágrimas de cocodrilo que carece de cualquier corroboración o evidencia real, utilizada únicamente para armar una simetría falsa y justificar su violencia inusitada.



TN y el guión parapolicial de los “destrozos”

El quiebre de la jornada ocurrió en las pantallas mediante una sincronización discursiva perfecta. Alrededor de las 18:00 horas del jueves, los principales canales de televisión sintonizaron un mismo libreto en continuado. Señales como TN (Todo Noticias) lanzaron coberturas de urgencia bajo zócalos tajantes: “Los manifestantes rompieron baldosas y bancos para hacer piedras. Así quedó el Congreso después de los incidentes”. Más tarde, ya entrada la noche, las cámaras de la misma señal mostraban la Avenida Rivadavia sembrada de pedazos de mampostería y escombros sueltos para validar la idea de una batalla campal.

Sin embargo, la propia prueba visual del canal (un video de 53 segundos de origen ajeno pero editado con la marca de agua de la señal) termina desarmando el relato oficial bajo un análisis forense cuadro por cuadro. En el segundo 12 de la filmación nocturna, mientras el asfalto húmedo muestra escombros genéricos de mampostería, se recorta con total claridad el mobiliario patrimonial al borde de la plaza: el banco de hormigón está entero, de pie y sin una sola marca de impacto. El encuadre cerrado del plano busca fundir los cascotes de la calle con la estructura fija para inducir a la audiencia a creer que el cemento salió de ahí, pero la mentira técnica queda al descubierto ante el ojo de quien no tiene que realizar mucho esfuerzo para encontrar la verdad.

La realidad del territorio corrobora la farsa temporal. Apenas una hora antes de los primeros informes mediáticos, a las 17:00, la plaza era un escenario pacífico donde la gente descansaba. “Hasta las 17:00 horas estuve sentado pacíficamente en uno de esos mismos bancos de la plaza, buscando una salida cuando la situación se volvió insostenible”, relata un testigo directo.

La Plaza de los Dos Congresos fue tomada y ocupada por la tropa federal en menos de media hora, un movimiento relámpago que no le dio tiempo a la gente ni de reaccionar. Si los bancos hubiesen sido destruidos para generar munición, los únicos que quedaron en control absoluto del espacio público para realizar o documentar semejante destrozo fueron las propias fuerzas de seguridad, que además contaban con decenas de domos de videovigilancia perimetral en la zona y nunca mostraron una sola filmación del momento de la supuesta rotura.

El relato de las piedras y las baldosas funcionó como una pantalla de humo necesaria para legitimar una represión planificada de antemano.



Un perímetro sitiado hasta el amanecer

El accionar criminal de las fuerzas de seguridad de tomar las calles de Congreso con bandas armadas y bloquear el acceso civil al perímetro del Palacio Legislativo marca la consolidación de una doctrina de seguridad que prioriza la demostración de fuerza bruta como única respuesta institucional ante el descontento civil.

La foto enviada por los manifestantes a la medianoche es el signo más claro de esta dinámica: un despliegue de recursos bélicos costosos que permaneció sitiando el barrio mucho después de que la concentración civil se hubiera dispersado por completo.

El operativo contra la movilización por la Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada desnudó la distancia insalvable que existe entre la narrativa de los incidentes construida a las 18:00 horas en los estudios de televisión y la vivencia de quienes a las 17:00 sostenían la plaza con el cuerpo, sentados en los bloques de cemento que el relato periodístico oficial necesitó romper idealmente para poder justificar los gases.