El saldo de la violencia estatal en la zona de Congreso

La represión estatal (obra del tándem criminal entre el okupa Jorge Macri y Javier Milei) durante la movilización frente al Congreso del 6 de agosto de 2026, en rechazo al proyecto de ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, dejó un saldo alarmante de violencia institucional, según los registros recabados por los organismos de DD.HH. y nuestra propia cobertura en el lugar:
- Detenidos: Se registraron inicialmente 12 detenciones en el operativo represivo de las tropas federales y la Policía de la Ciudad. No obstante, al cotejar los datos en la zona con otros medios, la cifra de personas privadas de su libertad ascendió a 29 casos. Ante la posibilidad de duplicidad de nombres en la vorágine de la jornada, nos mantenemos cautos con el número final, pero constatamos que la cifra real supera largamente la información oficial difundida. Tres de ellas fueron capturadas por las tropas federales bajo los cargos de “atentado y resistencia a la autoridad” —la figura de siempre para criminalizar la protesta—, mientras que las restantes fueron tomadas como rehenes por las fuerzas gubernamentales de la Ciudad.
- Heridos por la represión a Manifestantes y Prensa: La cantidad total de heridos es difícil de cuantificar debido a la magnitud de la ofensiva. Informes preliminares contabilizaron una gran cantidad de afectados por el impacto de postas de goma, golpes y los efectos de los gases lacrimógenos y gas pimienta arrojados por las tropas federales y del Gobierno de la Ciudad Autónoma. Según pudimos constatar en el lugar, el nivel de agresividad fue selectivo contra quienes registraban la represión, superando ampliamente el centenar de personas con cuadros de asfixia y contusiones leves que fueron atendidas de forma autogestiva por brigadas sanitarias voluntarias, ante la ausencia total de asistencia estatal.
- Casos de gravedad: Según lo verificado in situ, entre los heridos de mayor consideración destacó una fotoperiodista que recibió un fuerte golpe en la cabeza, provocándole abundante sangrado y lesiones que exigieron su derivación de urgencia al Hospital Argerich para estudios de imagenología. Además, verificamos otros tres manifestantes con heridas de consideración que requirieron traslado inmediato a centros hospitalarios, sin colaboración las ambulancias que debían estar allí para asistir a los damnificados. Reservamos la identidad de los mismos por estrictos motivos de seguridad, ante el accionar criminal de las tropas federales y gubernamentales.
Entre el cúmulo de desinformación difundido por los medios masivos, llamó la atención que las cifras de efectivos heridos difundidas fueran sospechosamente equivalentes a la cantidad de personas que las fuerzas reconocían tener detenidas. Asimismo, se encargaron de instalar el relato de tres uniformados con lesiones de gravedad; una narrativa basada en lágrimas de cocodrilo que carece de cualquier corroboración o evidencia real, utilizada únicamente para armar una simetría falsa y justificar su violencia inusitada.
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