La eurocentrista frustración del individuo occidental ante sus mitos negados

Para entender el motor de Marruecos, sirve contrastarlo con la lucidez de los “ultracompetitivos” futbolistas llamados a si mismos occidentales. En la histórica eliminación de Alemania ante Paraguay, vimos a un Joshua Kimmich con un pánico evidente, que lo tenía en shock y que lo mostraba como fuera del partido.
Incrédulos los jugadores alemanes, estaban imaginando que la derrota era inevitable, sus verdades máximas habían quedado tan aniquiladas que volvían a ser la misma caricatura cuya grandeza nadie puede percibir hoy. Ya son 16 años fracasando y suponiendo como 80 años atrás que el mundo está equivocado. Lo ocurrido en el Mundial este 29 de junio fue en parte debido a esa soberbia incurable y que parece que es una fuerza letal para sus aspiraciones de que alguien les crea que cuatro veces alzaron la Copa.

El gol que eliminó a Alemania comenzó con una finta de Miguel Almirón, un amague con el cuerpo que hizo correr a todo el planeta hacia el lado equivocado, engañando a los reyes de las tácticas letales en su propia ley. Se les bajaron los humos a la mala.

Los teutones tuvieron que aprender a la fuerza que Paraguay existía, dónde quedaba geográficamente y, sobre todo, quién iba a acabar con sus penurias en esta Copa del Mundo.

La picardía de potrero desmanteló en una fracción de segundo los softwares de Big Data europeos.

La cruda frustración del tipo que se dice “inteligente” y que no respetaba al rival humilde es lo que se veía en las caras de los jugadores. Alemania se sabe atrapada por un descuido de medio segundo ante la inteligencia de unos muchachitos de Paraguay. Todas las estupideces que ninguneaban al adversario tuvieron que tragárselas una a una.

Serán cuatro años de lamento por culpa de su soberbia. Se creyeron geniales y subestimaron el peligro, fracasando estrepitosamente, de manera humillante como dijo Sport Bild inmediatamente después del partido.
Así, la repugnante prensa nostálgica del pangermanismo y del Fuhrer salieron como el impresentable Kimmich a decir que fueron derrotados por seres inferiores, de otro nivel. Pues bien, los paraguayos los vencieron, en este momento ese nivel que supuestamente tienen no se vio y si existe se lo pueden poner en donde no les dé el sol. Por que Paraguay sigue y la genial Alemania volvió a masticar su propia mentira y le va a caer pesada, muy pesada.

Fueron derrotados por que al menos no tuvieron ni la moral ni la habilidad suficiente para lograr vencer a los paraguayos, es resto es mentira para producirse satisfacción a si mismos. Sus fanáticos estuvieron más a la altura que sus ídolos
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