¿Será el fin de la impunidad en los streamings?

Los hijos sanos de Tinelli y Menem, como ya hizo Feudale, suponen que pueden hacer lo que se les cante y que la protección de sus “modernos” espacios parapoliciales es total. Volvieron a quedar golpeados por su propia e insistente estupidez y se pasaon todos los límites habidos y por haber. Son los hijos sanos de ellos, pero no son ellos y sus momentos históricos de atropellos en los ’90.
El colapso mediático de Florencia Peña en Luzu TV funciona como el sígno de una época y marca un límite definitivo para el relato paraKo. Durante años, este sector de KomuniKagadores y artistas llamados “militantes” supuso que el blindaje político brindado por sus amos jerárquicos los convertía en dueños absolutos de la moral pública, otorgándoles el derecho de estigmatizar a futbolistas libres como “desclasados” mientras ellos se regodeaban en su supuesta superioridad ideológica.
Sin embargo, el “brillo en los ojos” y la risa cómplice ante la falsa tragedia del padre de Lionel Messi rompieron el último vestigio de tolerancia social.
Intentar desestabilizar la alegría colectiva de un país en pleno Mundial, para luego cobardemente sacrificar a los trabajadores de producción utilizándolos como fusibles desechables, dejó al descubierto la verdadera bajeza humana de esta toda la grey política peronista.
Las lágrimas ensayadas y la diplomática salida de “dar un paso al costado” ya no alcanzan para tapar el archivo.
El público y sus canales de diálogo genuino con los ídolos populares demostrarían que la impunidad de la estupidez peronista tiene fecha de vencimiento, dejando a sus terminales mediáticas expuestas al repudio generalizado que sembraron sus acciones groseramente alKahueteriles durante décadas.
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