El Peronismo y la Matriz de la Desinformación: ahora disparan contra Messi y la Selección.

Introducción al Informe

El escándalo de la noticia falsa emitida por Florencia Peña respecto al supuesto fallecimiento de Jorge Messi en pleno Mundial 2026 no constituye un desliz aislado o un simple “error de producción”, sino la continuación directa de una sistemática matriz discursiva de hostilidad hacia el capitán argentino por parte de comunicadores alineados con el kirchnerismo.

Esta línea de conducta mediática, marcada por una profunda animosidad ideológica, arrastra un historial explícito de agresiones previas y desnuda los mecanismos tradicionales de impunidad, cinismo y desligamiento de responsabilidades institucionales.



Las injurias previas de Florencia Peña y el estigma del “desclasado”

La animosidad de Florencia Peña contra Lionel Messi no comenzó con el episodio de Luzu TV. Existe un archivo preexistente de declaraciones agraviantes en espacios de streaming militante —como el canal de Flavio Azzaro— donde la actriz atacó directamente la integridad del futbolista bajo el pretexto de su “representación política”.

En aquellas oportunidades, Peña deslizó cuestionamientos morales afirmando que “no todo se puede justificar porque alguien juegue bien al fútbol” y exigió mirar “con quién se relaciona”, un claro intento de desacreditar al ídolo popular por mantener una postura neutral y rechazar la utilización partidaria de su figura.

Esta hostilidad histórica se apoya en una hipocresía recurrente dentro del peronismo, comparable a sus intentos históricos de negar el origen de la Triple A o del menemismo. El espacio tiende a proyectar sus propias miserias sobre el plantel argentino, acusando a los futbolistas de conductas abyectas que solo representan a sectores de su misma calaña.

El agravio más repetido por parte de este aparato de comunicación ha sido el de tildar a los jugadores de “desclasados”, ensayando una superioridad moral que les exige alineación obligatoria. Amparados en una histórica falta de vergüenza y en la impunidad de suponer que sus actos no tienen consecuencias, figuras del periodismo militante como Diego Brancatelli y Julia Mengolini han manifestado de forma recurrente su distanciamiento de la Selección. No creo que la Selección haya sufrido mucho y más bien es un alivio que los jugadores estén alejados de las proyecciones abyectas de estes auténtiques desclasades.

Mientras Mengolini llegó a calificar a Messi de “cipayo” tras sus fotos en eventos de Estados Unidos, Brancatelli ha lanzado duras críticas al capitán, dejando en claro que su adhesión al fútbol se interrumpe cuando los protagonistas no se subordinan a las exigencias políticas del espacio.

La tensión del relato frente a los logros de la Selección ya había quedado evidenciada durante Qatar 2022 con la denominada “Operación Mufa”, una campaña digital coordinada orientada a centralizar toda carga negativa en figuras de la oposición, llegando a la absurda instalación de que las imágenes del expresidente Mauricio Macri en los estadios eran montajes.

En este marco, Florencia Peña cruzó un límite inédito. Confiando ciegamente en esa misma impunidad y bajo la falsa creencia de poseer un estatus de perfección intocable, supuso que podía manejarse con total arbitrariedad al aire, esperando que sus amos políticos la respaldaran incondicionalmente ante el escándalo.



El video de la Fake News y la gestualidad de Florencia Peña

El detonante definitivo ocurrió en la pantalla de Luzu TV durante la emisión del programa El Show del Verano. Al transmitir la información errónea sobre la muerte del padre del futbolista, la gestualidad de Florencia Peña se convirtió en el foco de la indignación masiva. Lejos de adoptar el tono de prudencia o consternación que exige una noticia de tal gravedad, la conductora exhibió una expresión de ligereza y una sonrisa que la audiencia interpretó de inmediato como un gesto festivo o jocoso.

La frase exclamada en vivo por la actriz, “¡En el medio del Mundial! Se va a tener que ir”, fue leída por los espectadores no como un lamento por la situación familiar del deportista, sino como la expresión abierta de un deseo de desestabilización para la Selección Argentina.

A pesar de los reiterados intentos de la panelista Camila Mayan por frenar la conjetura en la mesa y pedir calma, la conducción prosiguió con el tratamiento liviano de la falsa primicia, evidenciando un resentimiento político acumulado que esperaba el tropiezo deportivo del equipo.

¡Vamos a las patéticas imágenes!



Las excusas, las lágrimas de cocodrilo y la culpa al “fusible”

Tras la desmentida oficial y el repudio de la sociedad, la reacción de Florencia Peña al salir de Luzu TV expuso los niveles más bajos de su hipocresía corporativa y militante.

En un despliegue de victimización, montó un descargo envuelto en lágrimas donde pretendió desvincularse por completo de la responsabilidad ética de sostener un micrófono, recurriendo al cobarde recurso de culpar públicamente a los trabajadores de su producción.

Su excusa de que “la información fue pasada por cucaracha” funcionó como la típica maniobra de quien, acostumbrado al amparo estatal y partidario, jamás se hace cargo de sus propias bajezas.

Todas estas cochambrosidades tratando de zafar de un mal mayor e imaginando que podría salir impune de esta atrocidad.

¡Vamos a las imágenes!

Pedimos disculpas por si las declaraciones altaneras, patéticas y buchonas, pidiendo que el hilo se corte por lo más delgado y por ella que fue la “grossa” que se mandó el moco de reírse de la muerte del máximo ídolo de nuestro Pueblo.

Esta bajeza se consumó institucionalmente con el comunicado oficial emitido por la señal de Nicolás Occhiato que dice:

Podemos expresar dos cosas que deja en claro el patético comunicado de Luzu TV en cuanto a un par de temas, a saber:

  • Tratamiento diferenciado: Los productores y técnicos de menor rango, que no disponen de una pantalla para defenderse, fueron despedidos con un cese fulminante e inmediato.
  • El eufemismo encubridor: Para la conductora estrella, identificada ideológicamente como anti-Messi, se fabricó la diplomática salida de “dar un paso al costado”, intentando suavizar la destitución y salvar el nombre de la diva de cabotaje.

Para la opinión pública, esta resolución dejó al desnudo el gen de impunidad que caracteriza a esta secta política: un sálvese quien pueda donde los eslabones más débiles son sacrificados para proteger los privilegios de los de arriba.



La servidumbre del poder y el “Factor San José 1111”

La virulencia de estas operaciones mediáticas y la falta de empatía selectiva demuestran que el rol de estos comunicadores excede la práctica periodística para funcionar como terminales de servicio hacia las estructuras jerárquicas de su movimiento.

La hostilidad hacia Messi —un ídolo unificador que sistemáticamenteizó rechazó ser usufructuado por el color partidario— proviene de la necesidad de blindar el relato de quienes conducen el espacio político.

Esta lógica de subordinación responde directamente a los intereses de las cúpulas que permanecen bajo regímenes de reclusión especial, como es el caso de la ex-Presidenta Cristina Elisabet Fernández.

Condenada por la Justicia, la exmandataria cumple actualmente el privilegio de prisión domiciliaria en el inmueble de San José 1111 (barrio de Constitución). Nombre también de un programa de una “muy dura” grey de alKahuetes y parapoliciales de la ilustre presidiaria.

Desde ese centro de operaciones logísticas, rodeado por movilizaciones y custodia militante, se digita una narrativa que exige reverencia absoluta para sus propios dirigentes y luto sepulcral para sus filas, mientras promueve el desprecio y la liviandad hacia cualquier referente popular que elija mantenerse al margen de su tutela ideológica.



¿Será el fin de la impunidad en los streamings?

Los hijos sanos de Tinelli y Menem, como ya hizo Feudale, suponen que pueden hacer lo que se les cante y que la protección de sus “modernos” espacios parapoliciales es total. Volvieron a quedar golpeados por su propia e insistente estupidez y se pasaon todos los límites habidos y por haber. Son los hijos sanos de ellos, pero no son ellos y sus momentos históricos de atropellos en los ’90.

El colapso mediático de Florencia Peña en Luzu TV funciona como el sígno de una época y marca un límite definitivo para el relato paraKo. Durante años, este sector de KomuniKagadores y artistas llamados “militantes” supuso que el blindaje político brindado por sus amos jerárquicos los convertía en dueños absolutos de la moral pública, otorgándoles el derecho de estigmatizar a futbolistas libres como “desclasados” mientras ellos se regodeaban en su supuesta superioridad ideológica.

Sin embargo, el “brillo en los ojos” y la risa cómplice ante la falsa tragedia del padre de Lionel Messi rompieron el último vestigio de tolerancia social.

Intentar desestabilizar la alegría colectiva de un país en pleno Mundial, para luego cobardemente sacrificar a los trabajadores de producción utilizándolos como fusibles desechables, dejó al descubierto la verdadera bajeza humana de esta toda la grey política peronista.

Las lágrimas ensayadas y la diplomática salida de “dar un paso al costado” ya no alcanzan para tapar el archivo.

El público y sus canales de diálogo genuino con los ídolos populares demostrarían que la impunidad de la estupidez peronista tiene fecha de vencimiento, dejando a sus terminales mediáticas expuestas al repudio generalizado que sembraron sus acciones groseramente alKahueteriles durante décadas.