El Peronismo y la Matriz de la Desinformación: ahora disparan contra Messi y la Selección.

Las injurias previas de Florencia Peña y el estigma del “desclasado”

La animosidad de Florencia Peña contra Lionel Messi no comenzó con el episodio de Luzu TV. Existe un archivo preexistente de declaraciones agraviantes en espacios de streaming militante —como el canal de Flavio Azzaro— donde la actriz atacó directamente la integridad del futbolista bajo el pretexto de su “representación política”.

En aquellas oportunidades, Peña deslizó cuestionamientos morales afirmando que “no todo se puede justificar porque alguien juegue bien al fútbol” y exigió mirar “con quién se relaciona”, un claro intento de desacreditar al ídolo popular por mantener una postura neutral y rechazar la utilización partidaria de su figura.

Esta hostilidad histórica se apoya en una hipocresía recurrente dentro del peronismo, comparable a sus intentos históricos de negar el origen de la Triple A o del menemismo. El espacio tiende a proyectar sus propias miserias sobre el plantel argentino, acusando a los futbolistas de conductas abyectas que solo representan a sectores de su misma calaña.

El agravio más repetido por parte de este aparato de comunicación ha sido el de tildar a los jugadores de “desclasados”, ensayando una superioridad moral que les exige alineación obligatoria. Amparados en una histórica falta de vergüenza y en la impunidad de suponer que sus actos no tienen consecuencias, figuras del periodismo militante como Diego Brancatelli y Julia Mengolini han manifestado de forma recurrente su distanciamiento de la Selección. No creo que la Selección haya sufrido mucho y más bien es un alivio que los jugadores estén alejados de las proyecciones abyectas de estes auténtiques desclasades.

Mientras Mengolini llegó a calificar a Messi de “cipayo” tras sus fotos en eventos de Estados Unidos, Brancatelli ha lanzado duras críticas al capitán, dejando en claro que su adhesión al fútbol se interrumpe cuando los protagonistas no se subordinan a las exigencias políticas del espacio.

La tensión del relato frente a los logros de la Selección ya había quedado evidenciada durante Qatar 2022 con la denominada “Operación Mufa”, una campaña digital coordinada orientada a centralizar toda carga negativa en figuras de la oposición, llegando a la absurda instalación de que las imágenes del expresidente Mauricio Macri en los estadios eran montajes.

En este marco, Florencia Peña cruzó un límite inédito. Confiando ciegamente en esa misma impunidad y bajo la falsa creencia de poseer un estatus de perfección intocable, supuso que podía manejarse con total arbitrariedad al aire, esperando que sus amos políticos la respaldaran incondicionalmente ante el escándalo.

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