El Irreverente #65

El oKupa de la Gran Vendetta 

La administración porteña carece de legitimidad de origen. Su llegada al sillón de mando fue el resultado de una convalidación judicial escandalosa y la ineficacia del arco opositor.

Jorge Macri no tiene historia en la Ciudad; tuvo que buscar recibos de hace 40 años para justificar una presencia que la Constitución porteña, en su momento, desautorizó.

La violencia estatal en el caso de la Autónoma tiene 4 vías, a saber:

  • La Doble Vara: Mientras blinda los negocios inmobiliarios de su casta con una ley elástica y permisiva, impone “mano de acero” contra el mantero, el migrante y el humilde.
  • El show del terror: Operativos como “Tormenta Negra” y la reciente “Operación Muro” no buscan resolver la seguridad estructural. Son marketing de uniforme, operativos militarizados en las villas 31 y 21-24 para infundir miedo y tapar el derrumbe de la infraestructura porteña.
  • El “Estilo de Vida”: Su discurso sobre defender un supuesto “estilo de vida” frente a la “barbarie” del conurbano reactiva las peores fronteras ideológicas que sufrimos durante la dictadura de Onganía. Transformar la General Paz en una aduana moral y la Ciudad en una “Norcorea de cabotaje” es su única respuesta ante la realidad.
  • El silencio cómplice: La parálisis del peronismo bonaerense no es casual. Entre el pánico a los archivos, el temor a las zonas liberadas y la búsqueda de cortinas de humo mediáticas, han optado por el mutis por el foro mientras el porteño de a pie sufre la prepotencia de un funcionario que se disfraza de policía para ver si así alguien lo respeta.

¡Vamos a los Informes!

Jorge Macri cree que con desalojar una vereda, rodear pasillos con infantería o montar puestos de control fronterizo está fundando una ciudad nueva. Se equivoca.

Lo único que está haciendo es profundizar una guerra contra los de su propia condición. El “oKupa” podrá usurpar un despacho y sacar fotos de operativos nocturnos, pero la historia de los que nacimos y vivimos en estas calles no se desaloja.

La verdadera patria es nuestra gente, no el cargo que lograste usurpar a costa de la Constitución.

La razón y la coherencia no se desalojan con patrulleros, y para este Irreverente, el “Premio Augusto Pinochet” a la desfachatez ya tiene dueño.

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