El Irreverente #65

Introducción a la Emisión #65

Hola amigas y amigos:

Sean bienvenides a la Sexagésima Quinta Emisión Regular de El Irreverente.
Desde el Estudio Único de Locomoción TV en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, llegamos hasta ustedes luego de 18 días desde nuestro último encuentro por estos medios.


Estamos ante la fase más aguda de una gestión acorralada. Jorge Macri no gobierna: usurpa. Tras haber saltado el cerco de la General Paz mediante una maniobra judicial que se burló de nuestra Constitución, el “oKupa” de Parque Patricios despliega ahora su verdadera naturaleza.

No es gestión, es una vendetta. Ante la falta de legitimidad de origen y un aislamiento político total, ha decidido convertir a la Ciudad en una fortaleza de cabotaje, militarizando fronteras y persiguiendo a los sectores más vulnerables bajo un falso discurso de “orden”.


El “AdorniGate” ha superado el punto de no retorno, marcando el fin de una era de blindaje mediático.

La salida de Manuel Adorni de la jefatura de gabinete no fue un acto de dignidad, sino una capitulación forzada ante la insostenibilidad de su figura y la asfixia de las causas judiciales.

Mientras el gobierno intentó usar el Mundial y el nombramiento de Diego Santilli como cortinas de humo, la realidad es implacable: el proyecto libertario ha sufrido una derrota política soberana, viéndose obligado a sacrificar a su pieza más mimada para intentar salvar los muebles ante el avance de los Tribunales.



El oKupa de la Gran Vendetta 

La administración porteña carece de legitimidad de origen. Su llegada al sillón de mando fue el resultado de una convalidación judicial escandalosa y la ineficacia del arco opositor.

Jorge Macri no tiene historia en la Ciudad; tuvo que buscar recibos de hace 40 años para justificar una presencia que la Constitución porteña, en su momento, desautorizó.

La violencia estatal en el caso de la Autónoma tiene 4 vías, a saber:

  • La Doble Vara: Mientras blinda los negocios inmobiliarios de su casta con una ley elástica y permisiva, impone “mano de acero” contra el mantero, el migrante y el humilde.
  • El show del terror: Operativos como “Tormenta Negra” y la reciente “Operación Muro” no buscan resolver la seguridad estructural. Son marketing de uniforme, operativos militarizados en las villas 31 y 21-24 para infundir miedo y tapar el derrumbe de la infraestructura porteña.
  • El “Estilo de Vida”: Su discurso sobre defender un supuesto “estilo de vida” frente a la “barbarie” del conurbano reactiva las peores fronteras ideológicas que sufrimos durante la dictadura de Onganía. Transformar la General Paz en una aduana moral y la Ciudad en una “Norcorea de cabotaje” es su única respuesta ante la realidad.
  • El silencio cómplice: La parálisis del peronismo bonaerense no es casual. Entre el pánico a los archivos, el temor a las zonas liberadas y la búsqueda de cortinas de humo mediáticas, han optado por el mutis por el foro mientras el porteño de a pie sufre la prepotencia de un funcionario que se disfraza de policía para ver si así alguien lo respeta.

¡Vamos a los Informes!

Jorge Macri cree que con desalojar una vereda, rodear pasillos con infantería o montar puestos de control fronterizo está fundando una ciudad nueva. Se equivoca.

Lo único que está haciendo es profundizar una guerra contra los de su propia condición. El “oKupa” podrá usurpar un despacho y sacar fotos de operativos nocturnos, pero la historia de los que nacimos y vivimos en estas calles no se desaloja.

La verdadera patria es nuestra gente, no el cargo que lograste usurpar a costa de la Constitución.

La razón y la coherencia no se desalojan con patrulleros, y para este Irreverente, el “Premio Augusto Pinochet” a la desfachatez ya tiene dueño.



AdorniGate: la faz política terminó con soberana derrota para Milei 

Durante meses, Adorni fue la voz oficial y el escudo de una narrativa de intransigencia que prometía combatir los privilegios.

Sin embargo, su gestión terminó exponiendo la verdadera cara de la administración: un sistema de tráfico de influencias, omisión maliciosa y gastos suntuosos que hoy son objeto de pericias contables.

Los informes sobre el AdorniGate abordarán principalmente 3 temáticas que marcan el Modus Operandi del Mileísmo que cada vez es más parecido al de sus sucesores.

  • El derrumbe del blindaje: La renuncia de Adorni desnudó la fragilidad de la estructura oficial. Ni el fuego amigo de figuras como Ramiro Marra, ni el portazo de aliados como Esteban Bullrich, pudieron ser contenidos. El “Comandante Propóleo” pasó de ser un activo indispensable a un pasivo político de altísimo costo.
  • La puesta en escena: La carta de despedida de Adorni es una pieza de cinismo puro. Utiliza la victimización como escudo, llamando “mentiras” a lo que en tribunales consta como prueba documental: sociedades en Uruguay, granjas cripto y contratos irregulares. Su mención a un “pedido especial” en Olivos funciona como una amenaza velada, dejando claro que su salida no es el fin del problema, sino un intento de enfriar las causas judiciales.
  • El abrazo de la impunidad: La imagen del triple abrazo entre Milei y Adorni durante la jura de Santilli es la metáfora perfecta de esta gestión. En lugar de desvincularse de un funcionario salpicado por el enriquecimiento ilícito, el Presidente eligió exhibir complicidad, trasladando el costo político de este blindaje a su nueva gestión.

La derrota política de Milei es total. Intentó sostener a su jefe de gabinete hasta que la realidad parlamentaria y la presión judicial lo dejaron sin margen.

El cambio de piezas, trayendo a alguien como Diego Santilli, no borra el hecho de que este gobierno, que juró destruir a la “casta”, terminó protegiendo sus propios trapos sucios con un abrazo público.

La soberbia ha pagado peaje y el incendio del “AdorniGate” no se apaga con discursos ni con nombramientos técnicos.

La justicia federal tiene ahora el mapa completo y, sin el escudo ministerial, el “simple ciudadano” Adorni deberá enfrentar la realidad de que el archivo y la ley no perdonan.



Cierre de la Emisión #65

Gracias, amigas y amigos, por estar ahí. Nos vemos en la próxima emisión, la Sexagésima Sexta, si es que todavía no vendieron el aire que respiramos.
Sin otro particular, será hasta la próxima, amigas y amigos.