Locomoción TV – Noticias #107

El Irreverente le concede a Jorge Macri el Premio “Augusto Pinochet”

La obra consagratoria que lo hace acreedor legítimo a este nefasto galardón es un mamarracho propagandístico que genera asco desde su propia denominación: el operativo “Tormenta Negra”. Con una puesta en escena diseñada para el aplauso de su electorado más rancio, Jorge Macri mandó a difundir a los cuatro vientos lo que calificó como el control de seguridad más grande de la historia en las barriadas populares de la Capital.

El parte oficial del cinismo porteño detalla un despliegue de más de 15 policías simultáneos: un número absurdo que expone el marketing del uniforme para publicitar un saldo de 27 detenidos, cinco búnkers de droga cerrados, 25 comercios clausurados, 113 motos y 64 autos secuestrados por infracciones, sumado a la remoción de 35 vehículos abandonados.

Bajo la gastada consigna de que “se terminó la ciudad dividida” y que “los únicos que tienen que tener miedo son los delincuentes”, el jefe de gobierno intenta camuflar una estrategia de saturación territorial militarizada.

Este despliegue no busca resolver la inseguridad estructural de la Ciudad, sino infundir terror psicológico directo en las villas 31 y 21-24. Es la instauración de una ley elástica: blanda, permisiva y aceitada con guante blanco cuando se trata de blindar los negocios inmobiliarios y las excepciones edilicias de su casta familiar; pero de acero rígido y afilado para asfixiar el cuello del mantero o del laburante humilde que pelea el pan de cada día en la vereda.

Jorge Macri le ha declarado una guerra abierta a la pobreza a fuerza de desalojos, gases y represión selectiva dirigida contra el migrante y el desposeído, asumiendo de manera patética que copiando la xenofobia, el racismo y la heteronorma de Milei and Company va a consolidar su perfil político.

Tal como lo graficó con precisión quirúrgica El Heraldo Furioso, este ocupa con poder de firma cree que saturar una villa o vaciar una calle equivale a fundar una ciudad, cuando en realidad solo profundiza una cacería planificada.

¡Vamos a las imágenes!

El espectáculo de Jorge Macri disfrazado simbólicamente de policía para tapar con fotos de topadoras el derrumbe generalizado de la infraestructura porteña es la confirmación de su cobardía política. Es un doctor en tragedias y un sinvergüenza blindado por la farsa mediática.

Que le quede claro al usurpador de Parque Patricios: el día que tenga que irse huyendo de la Ciudad (si es que antes no lo arrastra el escándalo del Adornigate que salpica al Ejecutivo) no habrá blindaje pretoriano que lo salve del juicio de la calle. Podrá salir a gritarle a la multitud que son unos “desagradecidos”, emulando el patetismo de su referente Augusto Pinochet, pero la realidad de los barrios populares es incontrastable.

Esta sarta de barbaridades dictatoriales, pasada la náusea inicial, quedará registrada en este espacio para que las futuras generaciones de porteños reconozcan con nombre y apellido las peores cualidades que pueden concurrir en un funcionario público.

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