Les ParaKes de la Ultra: los “Servicios” de Comunicación de Les Chukys de la Ultra

Para entender la degradación institucional irreversible a la que asistimos, hay que ponerle nombre, apellido y arroba a los engranajes de este cretinaje de estado. El fenómeno NOLSALP —No odiamos lo suficiente a los periodistas— no es un exabrupto de red social; es una política comunicacional de Estado.
El mismísimo presidente de la Nación, Javier Gerardo Milei, inauguró oficialmente el archivo de la hostilidad oficial el pasado 17 de mayo de 2026. Usando un fallo de la justicia norteamericana sobre José Luis Espert, desató una verborragia tuitera insultando al 95% de la prensa con términos como “mierda”, “miserables” y “basura mediática”. Una habilitación implícita a la violencia verbal para que la jauría digital actúe con la picana en la mano.
Y vaya si actúan. Cuando la indagación periodística roza la sospechosa evolución patrimonial y las deudas del Vocero Manuel Adorni, el aparato parapolicial activa de inmediato sus cortinas de humo. Al inicio de mayo de 2026, la Casa Militar imputó por supuesto espionaje a la periodista acreditada Luciana Geuna por filmar en la Casa Rosada. Inmediatamente, la estructura de “les parákes” se puso al servicio del apriete. La operadora estrella de turno, @louu_okk, postó a las 12:18 del mediodía del 4 de mayo: “Que deje de hablar esta pelotuda por favor… Grabo con los lentes en la rosada sin tener pruebas de haber pedido autorización. Listo”. Fanatismo puro que tapa las neuronas, usando la estructura estatal como forro de conveniencia mientras le niegan la plata a los hospitales.
Pero la farsa de estos parapoliciales digitales es simétrica. Responden al “Protocolo del Loro Anestesiado” o al ridículo caso del “Yunque de Telgopor”. No analizan la realidad, reaccionan por reflejo condicionado en las redes sociales. El espía blanco dice “A” y el espía negro sale mecánicamente a decir “No A”. El contenido del bulo importa cero; lo único que necesitan es facturar de ventanillas distintas y activar el negocio de la indignación. Permanecen en estado de pupa hasta que el algoritmo les tira el próximo estímulo para mentir, difamar y cancelar.
Cuando la verdad y la justicia los condenan, simplemente inventan. Lo vimos en la Universidad de Buenos Aires. Coordinados por cuentas como @trumperizar —paciente cero de esta ola de odio—, @agarra_la_pala o @indignado, montaron una burda puesta en escena denunciando la supuesta “persecución ideológica” de un estudiante libertario a manos de “la zurda”. Omitieron un detalle sórdido que hasta la misma web de Chequeado les desmintió: el sujeto tenía prohibido el ingreso por un sumario administrativo de violencia de género, acoso y amenazas contra una trabajadora. No les importó. Fabricaron un mártir de cartón. Son los mismos cerdos fascistas que, cuando se ven acorralados, contraatacan reivindicando a Videla diciendo que “se quedó corto”.
Incluso el odio salpica a sus propios espejos. Les Parakes de la Ultra entraron en alerta roja contra el pastor Dante Gebel, catalogado ahora como “el enemigo número dos” después de Geuna. ¿El pecado del pastor? Ser un “fantasma total” que se mueve en un BMW blindado con custodia reforzada como si su integridad estuviera realmente bajo amenaza. El tuitero @eltrumpista lo liquidó el 6 de mayo de 2026 tratándolo de chanta e “Igualito a Jesús”.
En el fondo, todo es un patético reclamo de derechos de autor: el aparato oficial no tolera competencia en el mercado del mesianismo y la redención mediática que consideran de su propiedad exclusiva. Mientras la gestión se cae a pedazos y el humor social se agria, la cacería contra Gebel es la distracción necesaria para una ultra que ya no sabe contra quién más pelear en un planeta que les resulta hostil.
¡Vamos a los Informes!

En conclusión, lo que este archivo de la infamia demuestra es que la verdad se ha vuelto un estorbo absoluto para la era de los operadores a granel.
La utilización de la Casa Militar para perseguir periodistas bajo figuras penales de espionaje, la validación presidencial del hostigamiento diario mediante la doctrina NOLSALP y la defensa corporativa de acosadores seriales marcan un límite institucional peligrosísimo.
Esta red de fanáticos e ignorantes de baja academia no defiende la libertad; defiende la impunidad de violentar al resto bajo el disfraz del relato y la manipulación.
Son profesionales del odio, y de eso viven literalmente. Pero la superborragia tuitera del poder nos ahorra el trabajo: ellos mismos se confiesan y se exponen al ridículo general cotidianamente.
Nosotros nos encargaremos de seguir poniéndole número, fecha y nombre a cada una de sus agresiones. Cuando quieran, donde quieran.
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