El respiro de los irresponsables y la factura pendiente

La reciente decisión de la justicia de los Estados Unidos de suspender todas las apelaciones pendientes en el juicio por la expropiación de YPF ha generado un éxtasis injustificado en los pasillos del poder.
Lo que para el mundo técnico es un alivio procesal significativo que bloquea temporalmente la transferencia forzosa de activos y los embargos inminentes, para la clase política argentina se ha convertido en una nueva oportunidad para el espectáculo del exitismo.
Festejar una suspensión de plazos como si fuera la anulación de la sentencia es, como mínimo, una irresponsabilidad estratégica que valida la tasación pretendida por el fondo Burford Capital.
Están celebrando un supuesto ahorro de miles de millones de dólares mientras, por lo bajo, aceptan los términos de una factura que todavía nos puede quebrar el futuro.
Este “Round 15” que hoy nos da un respiro no borra la realidad: el 22 de julio de 2026 sigue siendo la fecha límite para que el Estado presente argumentos de fondo en una causa donde la defensa soberana ha sido, históricamente, un simulacro de patriotismo para ocultar el despojo planificado.
Mientras la bicicleta legal gana tiempo en los tribunales de Manhattan, la presión real se traslada a los yacimientos. Lo que se dirime no es solo una cifra en un expediente, sino el control operativo de Vaca Muerta y el patrimonio nacional.
El oficialismo intenta capitalizar este parate como una victoria personal y la oposición se lava las manos sobre las responsabilidades de la expropiación de 2012, pero ninguno explica cómo planean evitar que, al final del camino, el manotazo a las acciones de la petrolera sea el precio de su propia impericia.
En este escenario de tregua armada, la guardia sigue baja y la soberanía sigue en el banquillo de los acusados.
¡Vamos a las imágenes!
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