Locomoción TV – Noticias #103

Introducción a la Emisión #103

Hola amigas y amigos:
Sean bienvenides a la Centésimo Tercera Emisión Regular de Locomoción TV – Noticias.
Desde el Estudio Único de Locomoción TV en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, llegamos hasta ustedes luego de 7 días desde nuestro último encuentro por estos medios.

De entrada ponemos el foco en la profundización de la guerra del Estado y el Kapital contra la Madre Tierra. Tras la vergonzosa madrugada parlamentaria que entregó nuestros glaciares al extractivismo, analizamos cómo la burocracia política dinamita la seguridad hídrica de los pueblos para aceitar los negocios de las corporaciones mineras. La resistencia territorial se organiza frente a un sistema que pretende convertir el agua en mercancía y la vida en una cifra de balance contable.

Desnudamos, como a cada emisión, la matriz de corrupción y represión que sostiene al régimen. Desde el “AdorniGate”, el Waterloo judicial de un vocero transformado en monje negro del ajuste, hasta la undécima entrega de nuestro Manual del Buen Parapolicial, donde analizamos a la nueva cepa de serviles digitales: “LES PARAKES DE LA ULTRA” . Una secuencia crónica de un sistema que utiliza el odio como combustible y el Estado como una pyme familiar, mientras la justicia empieza a levantar el velo sobre patrimonios inexplicables y conexiones oscuras.

Analizamos el alivio procesal en la Causa YPF: a la jueza Preska le suspendieron la vida y los accionistas de Burford braman ante un escenario que no esperaban. Mientras el oficialismo festeja un ahorro de 18.000 millones de dólares que todavía no existe, desarmamos el exitismo de los políticos que venden la piel del jabalí antes de cazarlo. Radiografía de una tregua técnica en Manhattan que mantiene la espada de Damocles sobre la soberanía nacional y los recursos de Vaca Muerta.

Abordamos la Causa Malvinas desde la única trinchera posible: la de la verdad histórica y la soberanía innegociable. Denunciamos el negocio de la capitulación del peronismo fueguino, que cuida las baterías del invasor mientras factura en chelines, y desenmascaramos el “humanitarismo” de cartón de la gestión de Orsi en Uruguay, que presta sus pistas para que fortalezas voladoras de la Royal Air Force operen con el radar apagado. Un recorrido por las traiciones de cabotaje y regionales que pretenden convertir nuestra plataforma continental en un tablero de servicios para el pirata.
Pasen y vean, que acá la Verdad no necesita ni toma prisioneros.
La ofensiva del Kapital y el Estado sobre el Agua

La madrugada del 9 de abril quedará marcada como la consumación de un ecocidio planificado desde los despachos oficiales. Con una mayoría parlamentaria que le dio la espalda a la ciencia y a la voluntad popular, el Estado argentino ha decidido herir de muerte la Ley de Glaciares bajo el cínico rótulo de la modernización. Lo que en realidad han votado es la habilitación de un corredor logístico para que las corporaciones mineras avancen sobre las reservas estratégicas de agua dulce, borrando de un plumazo los principios de protección ambiental que tanto costó conseguir.
Este atropello legislativo no es un hecho aislado, sino un movimiento coordinado en esta guerra abierta contra la naturaleza.
Han ignorado sistemáticamente el Acuerdo de Escazú y han montado un simulacro de participación ciudadana para ocultar que el verdadero objetivo es el saqueo.
Mientras intentan convencernos de que la destrucción de los ecosistemas de alta montaña es el precio necesario para el desarrollo, los territorios ya saben lo que significa el veneno en sus cauces.
La legitimidad de esta ley es nula porque nace de la exclusión y del lobby empresarial.
Pero que no se confundan: la soberanía hídrica no se negocia en un recinto entre gallos y medianoche, se defiende con el cuerpo en la calle y en las cordilleras.
Ante este avance del Kapital, la respuesta de los pueblos será tan contundente como la memoria de la tierra que pretenden subastar.
¡Vamos a las imágenes!
El éxtasis de la impunidad y el ocaso de los AlKahuetes

Manuel Adorni, rebautizado por la realidad como el “Comandante Propóleo”, no es solo el fracaso de un funcionario, es el colapso de una estética del cinismo.
El “AdorniGate” ha puesto al descubierto lo que veníamos denunciando: un esquema de latrocinio inhumano que no tuvo empacho en utilizar a jubilados como testaferros para inyectar dólares blancos en un sistema de lujos inexplicables.
Mientras desde el atril se recitaba el mantra de la austeridad y se pedía “no tener miedo a la represión”, puertas adentro se gestaba un triángulo de impunidad entre mansiones en countries, vuelos oficiales convertidos en Uber familiares y préstamos turbios que ya están bajo la lupa del Poder judicial.
Este personaje, que pasó de alcahuete presidencial a jefe de gabinete, hoy vuela demasiado cerca del sol de su propia soberbia, enfrentando un Waterloo judicial del que ni todo el blindaje mediático podrá salvarlo.
Pero el blindaje de este régimen no es solo institucional, es también parapolicial. Estamos asistiendo a la era de “Les Parakes de la Ultra”, una gavilla digital que ha reciclado los métodos más oscuros del peronismo para potenciarlos con una ferocidad nacida de la ignorancia.
Estos criminales por entusiasmo han creado un código de maldad inusitada donde “no se odia lo suficiente” a quien se atreve a informar con libertad.
Son los mismos que hoy señalan periodistas para que la gavilla los ataque, operando como una aduana ideológica que intenta ocultar el olor a podrido de sus negocios inmobiliarios detrás de avatares y chicanas baratas.
Frente a este despliegue de autoritarismo y corrupción, nuestra respuesta sigue siendo la misma: una memoria que no se vende y la verdad inextenso como única barricada y protección.
El tiempo de las canchereadas de hotel cinco estrellas se terminó; ahora es el tiempo de que la realidad y la justicia pasen factura a quienes creyeron que el Estado era su botín de guerra.
¡Vamos a los informes!
El respiro de los irresponsables y la factura pendiente

La reciente decisión de la justicia de los Estados Unidos de suspender todas las apelaciones pendientes en el juicio por la expropiación de YPF ha generado un éxtasis injustificado en los pasillos del poder.
Lo que para el mundo técnico es un alivio procesal significativo que bloquea temporalmente la transferencia forzosa de activos y los embargos inminentes, para la clase política argentina se ha convertido en una nueva oportunidad para el espectáculo del exitismo.
Festejar una suspensión de plazos como si fuera la anulación de la sentencia es, como mínimo, una irresponsabilidad estratégica que puede hasta validar la tasación pretendida por el fondo Burford Capital.
Están celebrando un supuesto ahorro de miles de millones de dólares mientras, por lo bajo, aceptan los términos de una factura que todavía nos puede quebrar el futuro.
Este “Round 15” que hoy nos da un respiro no borra la realidad: el 22 de julio de 2026 sigue siendo la fecha límite para que el Estado presente argumentos de fondo en una causa donde la defensa soberana ha sido, históricamente, un simulacro de patriotismo.
Mientras la bicicleta legal gana tiempo en los tribunales de Manhattan, la presión real se traslada a los yacimientos. Lo que se dirime no es solo una cifra en un expediente, sino el control operativo de Vaca Muerta y el patrimonio nacional.
El oficialismo intenta capitalizar este parate como una victoria personal y la oposición se lava las manos sobre las responsabilidades de la expropiación de 2012, pero ninguno explica cómo planean evitar que, al final del camino, el manotazo a las acciones de la petrolera sea el precio de su propia impericia.
En este escenario de tregua armada, la guardia sigue baja y la Mentiranía sigue en el banquillo de los acusados.
¡Vamos a las imágenes!
Novedades de la Causa Malvinas

Sostenemos una posición que no necesita de revolucionómetros: la soberanía argentina sobre las Malvinas, Georgias y Sándwich del Sur es absoluta y su usurpación, una herida abierta que la clase política vernácula se empeña en infectar por unas pocas monedas.
Estamos asistiendo a un festival de la claudicación donde la retórica soberanista se utiliza apenas como una remera linda para ocultar bolsillos llenos de chelines.
No hay nacionalismo que valga cuando, puertas adentro, se gestiona la logística del ocupante con la eficiencia de un cadete servil.
El escenario en Tierra del Fuego es sencillamente nauseabundo. El peronismo fueguino, ese que se desgarra las vestiduras en los actos del 2 de abril, ha transformado el puerto de Ushuaia en una zona liberada para el negocio británico.
Han pisoteado la Ley Gaucho Rivero y la Ley Solanas para garantizarle el amarre al pirata, tapando carteles de prohibición bajo el amparo de la oscuridad y con la complicidad de cúpulas sindicales mercenarias.
Es la política del muelle: si hay libras, la Constitución es letra muerta. Mientras tanto, en Tolhuin, le dejan la luz prendida y le cuidan las baterías a radares de capitales británicos que nos vigilan la nuca.
Son una fuerza que ya se rindió, una administración que no tiene el coraje de desenchufar un cable enemigo pero sí la desfachatez de hablar de Patria.
A esta traición doméstica se suma la hipocresía oriental. Uruguay, bajo la gestión de Yamandú Orsi, ha decidido ser la estación de servicio y el hospital de campaña de la logística colonial.
Presentar un Airbus A400M de la Royal Air Force —una mole diseñada para mover tropas y blindados— como una simple “ambulancia humanitaria” es un insulto a la inteligencia de cualquiera.
Operar con el transpondedor apagado en nuestro espacio aéreo no es una misión médica, es una maniobra militar encubierta facilitada por Montevideo.
La soberanía no se negocia ni se disfraza de medicina. Ante la mentira humanitaria y el negocio del muelle, oponemos la memoria y el material probatorio de una entrega que la historia, y este canal, no van a perdonar.
¡Vamos a los informes!
Cierre de la Emisión #103

Hasta aquí llegamos con esta centésimo tercera Emisión Regular de Locomoción TV – Noticias, la que esperamos haya sido de vuestro agrado. Sin otro particular, será hasta la próxima, amigas y amigos.