El éxtasis de la impunidad y el ocaso de los AlKahuetes

Manuel Adorni, rebautizado por la realidad como el ‘Comandante Propóleo’, no es solo el fracaso de un funcionario, es el colapso de una estética del cinismo.
El “AdorniGate” ha puesto al descubierto lo que veníamos denunciando: un esquema de latrocinio inhumano que no tuvo empacho en utilizar a jubilados como testaferros para inyectar dólares blancos en un sistema de lujos inexplicables.
Mientras desde el atril se recitaba el mantra de la austeridad y se pedía ‘no tener miedo a la represión’, puertas adentro se gestaba un triángulo de impunidad entre mansiones en countries, vuelos oficiales convertidos en Uber familiares y préstamos turbios que ya están bajo la lupa de la justicia.
Este personaje, que pasó de alcahuete presidencial a jefe de gabinete, hoy vuela demasiado cerca del sol de su propia soberbia, enfrentando un Waterloo judicial del que ni todo el blindaje mediático podrá salvarlo.
Pero el blindaje de este régimen no es solo institucional, es para-policial. Estamos asistiendo a la era de “Les Parakes de la Ultra”, una gavilla digital que ha reciclado los métodos más oscuros del peronismo para potenciarlos con una ferocidad nacida de la ignorancia.
Estos criminales por entusiasmo han creado un código de odio donde “no se odia lo suficiente” a quien se atreve a informar con libertad.
Son los mismos que hoy señalan periodistas para que la gavilla los muerda, operando como una aduana ideológica que intenta ocultar el olor a podrido de sus negocios inmobiliarios detrás de avatares y chicanas baratas.
Frente a este despliegue de autoritarismo y corrupción, nuestra respuesta sigue siendo la misma: una memoria que no se vende y la verdad inextenso como única barricada.
El tiempo de las canchereadas de hotel cinco estrellas se terminó; ahora es el tiempo de que la realidad y la justicia pasen factura a quienes creyeron que el Estado era su botín de guerra.
¡Vamos a los informes!
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