El Heraldo Furioso #31

UN GOBIERNO QUE ODIA MÁS QUE SUFICIENTE A LES PERIODISTES

La gestión de Manuel Adorni ha decidido declarar una guerra total contra el periodismo incómodo. Prohibir el ingreso de acreditados y diputados bajo el pretexto de la “seguridad nacional” es la respuesta desesperada de un Ejecutivo que no sabe debatir.

Usan el ruido de trolls extranjeros para silenciar las preguntas en Buenos Aires, disfrazando el odio a la libertad de prensa con protocolos de seguridad que solo producen náuseas.

Adorni no protege a la Argentina: usa el humo de Moscú para esconder su desprecio por la información pública y su absoluta incapacidad de gestión.

El veneno es bidireccional. Nuestra investigación sobre el “académico” Manuel Gotsin —ese perfil de laboratorio que firma en C5N y Real Politik— revela una operación rusa para inyectar basura en nuestro debate por apenas 550 dólares.

Mientras Putin compra líneas editoriales por monedas, esos mismos medios le regalan a Londres el sustento jurídico para quedarse en las Malvinas al aceptar el argumento ruso de “autodeterminación” en Crimea.

Pero esta infamia se completa con la consolidación de la 11ª entrega del Manual del Buen Parapolicial. Estamos ante un cambio de paradigma: ya no es el paraco peroncho que sentía el peso de que su tarea se supiera; hoy es la era de les Parakes de la Ultra, infinitamente más feroces, audaces e ignorantes.

Su método es la saturación por anacronismo —inyectar el video de Brandisen de 2023 como si fuera actual— para fabricar un caos artificial. Su orfandad intelectual es absoluta: se dicen liberales pero piensan que Benedetto Croce es el cuatro de la Juventus. No tienen idea de que el liberalismo es una lucha espiritual contra la prepotencia estatal; para ellos, la libertad es solo un permiso para ser crueles en redes y lamerle las botas al poder de turno a través de un para-policialismo digital voluntario.

Son criminales por entusiasmo, dispuestos a cualquier desquicio con tal de sostener el relato de “Don Cangrejo”.

¡Vamos a los informes!

Acá no entregamos periodistas. ¡NUNCA! Nuestra furia es coherente: la misma que fustigó a los KomuniKagadores de ayer es la que hoy denuncia a esta nueva cepa de paracos serviles que reivindican todos los estereotipos de la derecha parapolicial.

El señalamiento de colegas para que la jauría digital los muerda, bajo la bandera del NOLSALP, es para-policialismo puro.

La soberanía no se defiende con censura ni se vende por dólares manchados de caca rusa.

El pueblo nos contempla y la historia no va a perdonar a los que traicionan el oficio.

Si inician una guerra, la derrota será absoluta porque enfrente tienen la verdad inextenso y una memoria que no se vende. Fuego rasante, siempre.

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