UN DAÑO IRREPARABLE POR UN IMBÉCIL SIN PAR

La gravedad de Pablo Quirno no es solo su evidente falta de formación o su “idiotez” personal; es que su accionar es funcional a la estrategia británica.
Al interactuar con el parásito de Norcorea del Sur como si fuera un par, destruyó años de trabajo diplomático y pruebas jurídicas que la Argentina presenta anualmente en el Comité de Descolonización.
Es, sin dudas, el punto más bajo de la historia diplomática argentina.
Un Canciller que, en la semana del 2 de abril, decidió arrodillarse digitalmente ante un usurpador para ver si lo deja pasar a sacar unas fotos.
Una vergüenza que no tiene retorno.
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