Adorni no se baja del pony ni de los privilegios de su deidad

Increíblemente, un tipo que era un periodista simple, común y corriente, un simple mortal como nosotros, recibe una cuota de poder importante en el Estado y, en vez de plantearse que debe responder por cada gasto oscuro a la sociedad, responde con tuits, pide que le pidan disculpas y además les responde a otros que son simples periodistas y no jueces.

Este señor, hablamos del Jefe de Gabinete Manuel Adorni, parece que supone que es un Dios, un César, uno que parece que desde el 10 de diciembre de 2023 pasó de ser un homeless a ser un burgués, además quejándose de que le pregunten los periodistas o la sociedad lo que hace con su plata.

Esta autopercibida deidad indica en todo momento que no va a responder sobre ciertos activos que no figuran en su declaración jurada, pero sin embargo acusa de mentir a todo el mundo. El limitadísimo Jefe de Gabinete, vocero y viajero deslomado no puede ni quiere explicar sus nuevas propiedades, pero eso tiene una fecha de vencimiento que es la misma de su declaración jurada anual.

A toda pregunta que le hiciera un periodista sobre el particular, contestaba que no iba a responder porque sería interferir con la Justicia. Y cuando le preguntaron si la sociedad no merece saber sobre lo oscuro de sus viajecitos de ida y vuelta a Punta del Este, él respondió contraatacando con tuits y pidiendo que los periodistas se disculpen.

Evidentemente, como todo funcionario que no puede explicar nada, salta con la soberbia que suple sus limitaciones, desinteligencias y faltas de talento que no son nuevas.

Sobre todo tuvo fuertes cruces con periodistas de El Destape, La Nación y MDZ, contra los que Adorni lanzó acusaciones a su falta de ética y capacidad de los mismos (justamente él) y exigiéndoles una interpretación creativa de sus declaraciones juradas, cuyo vencimiento será para alquilar balcones.

Sobre el viajecito a Punta del Este mantiene la oscuridad del mismo planteando la cosa en términos que rozan lo cínico:

  • Define el viaje como una actividad de “vida privada” con sus hijos.
  • Niega la existencia de dádivas. Afirma haber pagado su “proporcional” de los costos del vuelo privado.
  • Rechaza dar detalles de la facturación a la prensa, alegando que es una “transacción privada” y que solo responderá ante la Justicia.

Nuevamente, Manuel Adorni se dio el gusto de patear todo para adelante y de hacerle sentir que él es muy macho y que, como lo banca el Gobierno, puede hacer lo que quiere y ser impune, aun con sus limitaciones intelectuales a cuestas.

El hombre que antes vivía de preguntar, hoy se refugia en el silencio judicial para no dar respuestas: un clásico de la metamorfosis del poder.

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