El Guión de la Historia

Cuando el acusado decide que el tribunal no tiene autoridad moral para juzgarlo, el veredicto pasa a segundo plano. Lo que importa es el “show” de la resistencia. Sin embargo, la historia —y el cine— enseñan que ese camino tiene un final previsible:
- El Desprecio: “No respondo preguntas”.
- La Explosión: El momento en que la soberbia rompe el protocolo.
- La Trampa: Caer por la necesidad de demostrar una inteligencia que se carece.
- El Sambenito: La condena que el propio acusado se cuelga al cuello por no saber, o no querer, bajarse del pedestal a tiempo.
Al final, como en Guantánamo o en los tribunales de Comodoro Py, la realidad termina siendo ese muro que ni siquiera la soberbia más alta puede saltar.
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