La conveniente desobediencia de la Federal

Por su parte, la PFA vuelve a demostrar que es una institución que solo obedece cuando le conviene. En un comunicado que roza el cinismo, intentaron disfrazar una agresión brutal de “forcejeo” y “resistencia”, negando la existencia del sumario por conducta reprochable que anunció Bullrich y ratificando su propia impunidad:
“En virtud de los hechos de público conocimiento ocurridos en el día de la fecha en el ámbito del Congreso de la Nación, se informa que, ante el traslado de las personas que habían sido aprehendidas por desórdenes en la vía pública, se dispuso la conformación de un perímetro de seguridad a fin de impedir el ingreso o egreso de personas al sector donde se encontraban los móviles de traslado. En ese marco, se acercó al lugar un grupo de trabajadores de prensa para cubrir el acontecimiento, por lo que el personal policial les solicitó mantener una distancia prudencial por razones operativas y de seguridad. Durante ese intervalo, se produjo un forcejeo con un camarógrafo cuando intentaba obtener imágenes dentro del perímetro de seguridad, en cuyo marco se generó una situación de tensión y se registraron lesiones en el intercambio. Cabe destacar que el trabajador de prensa recibió asistencia médica inmediata. Sin perjuicio de la prevención judicial labrada por las lesiones mencionadas, la Jefatura de la Policía Federal Argentina ha dispuesto el inicio de las actuaciones administrativas correspondientes, tendientes a evaluar integralmente los hechos sucedidos y la actuación del personal interviniente.”
Mientras el poder político intenta despegarse, la cúpula policial se repliega sobre su propia impunidad, desobedeciendo la realidad misma de los hechos filmados.
Esta desobediencia no es falta de instrucción, es estrategia. La Federal sabe que, al final del día, los gobiernos pasan y la estructura represiva queda.
Al negarse a reconocer la orden criminal y reducir todo a un “exceso individual” que termina en sumario, garantizan que el sistema quede intacto.
Lo de la Federal, manceba siniestra de los militares que arrugaron en Malvinas y picaneaban embarazadas, es siempre servir al poder, como cuando Pirker negó los hechos de MODART y se pasó por las partes al Congreso de la Nación.
Creemos que la misma existencia de esta fuerza ultranazi es anacrónico con algo que siquiera simular que es una democracia moderna.
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