El INDEC y la renuncia de Lavagna: Romper el termómetro para no marcar la fiebre

Si algo faltaba para confirmar que la gestión Milei ha entrado en una fase de negación patológica, es la salida de Marco Lavagna de la dirección del INDEC este 2 de febrero.
No es una “renuncia técnica”, es la eyección de un funcionario ante un Gobierno que decidió que, si la realidad no coincide con el Excel de Caputo, lo que hay que cambiar es la realidad.
Increíblemente duró casi dos gobiernos enteros la gestión de Lavagna en el INDEC, este tipo mintió para todes y su salida es por lo menos un alivio al saber que cambiarán al menos mentidor de Estado.
- La trampa del IPC: La salida se precipitó por la negativa del Ejecutivo a implementar la nueva metodología de medición (ENGHo 2017/18). ¿La razón? El nuevo índice amenazaba con mostrar una inflación real más alta de la que el relato oficial está dispuesto a admitir para febrero.
- El “Deja Vu” del 2007: Caputo confirmó que el nuevo índice queda “en la gatera” hasta que la deflación esté consolidada. Es la técnica del surfista llevada a la estadística: ignorar la ola de aumentos en tarifas y servicios para seguir vendiendo un éxito macroeconómico que solo existe en las planillas oficiales.
- El reemplazo: Entra Pedro Lines, un técnico que ya conoce los pasillos del organismo pero que asume con la orden clara de no hacer olas. Se rompe el termómetro para que la fiebre no arruine la narrativa del “Año de la Grandeza”.
Más berrinches con la inflación tienen quienes nos aseguraban que iban a acabar con ella: son dignos alumnos de Moreno, que en vez de tener la nueve en el escritorio tiene tropa muy obediente capaz de hacer cualquier cosa, ya sea con jubilados, discapacidades y minorías en general. Estatal y paraestatal. No solo carecen de vergüenza, los mentecatos que nos gobiernan carecen de lóbulo frontal.
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