EL REPARTO DEL BOTÍN Y LA TEMPRANA TRAICIÓN IMPERIAL

Venezuela cierra este domingo 4 de enero de 2026 sumergida en un escenario surrealista de bicefalía y ocupación técnica. Mientras Nicolás Maduro espera su comparecencia ante la justicia federal en una celda de Brooklyn, en Caracas el poder se ha fragmentado en una paradoja sangrienta: Delcy Rodríguez resiste atrincherada en el Palacio de Miraflores con el aval de un TSJ residual, mientras Donald Trump administra el país como una empresa en quiebra desde Mar-a-Lago.
Lo más escandaloso de este “Día Después” no es solo el despliegue de los destructores yanquis en las costas, sino la humillación pública a la oposición local. En un giro de realismo sucio, Trump ha dejado “pedaleando en el aire” a María Corina Machado y Edmundo González, descalificándolos como interlocutores válidos y prefiriendo negociar la entrega del petróleo directamente con los militares y el chavismo que aún tiene las llaves de las refinerías.
Entre mercenarios como Erik Prince intentando manotear el botín de las recompensas y petroleras como Chevron desembarcando bajo protección del Comando Sur, el destino de la soberanía regional pende de un hilo. Mañana lunes, mientras Brooklyn se prepara para el “Show de Maduro”, Buenos Aires ganará la calle para decir basta.
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