A modo de cierre (por ahora)

En definitiva, el paso del presidente Javier Milei por la 81ª Asamblea General de la ONU dejó al descubierto una contradicción insostenible: pedir respuestas a un organismo al que él mismo cataloga de “inútil”, haciendo un reclamo sobre la Causa Malvinas que queda reducido a un show pirotécnico y proselitista con la mira puesta en 2027.
Entre anécdotas forzadas para rellenar la falta de contenido, un alineamiento ciego con potencias internacionales que silencia incluso la complicidad extractivista en nuestro territorio disputado y la puesta en marcha de un “chantaje capitalista” que nada tiene de defensa patriótica, el balance confirma la verdadera prioridad del mandatario: alimentar su propio ego global, aunque en los hechos concretos las soluciones sigan siendo tan inútiles como un cenicero de moto.
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