La Marcha de la “B”ronca: otro clímax proselitista del sistema

El desfile callejero y sus trastiendas políticas expusieron las costuras de un sistema que fagocita la protesta:
- El circo electoralista y los globitos: Con columnas del PTS y estética de comité, la marcha funcionó como un escaparate de autopromoción partidaria más que como un plan de lucha real. Insisten con exigirle un paro a la CGT y a la CTA, sabiendo perfectamente que la burocracia sindical jamás moverá un dedo.
- El sainete policial: La Policía de la Ciudad aportó su cuota de grotesco burocrático. Con el absurdo pretexto de evitar que una bandera “golpee a una mujer” o retirar un container de escombros en plena columna principal, los agentes demostraron una celosa inutilidad para acosar manifestantes mientras dejan pasar lo importante.
- La trinchera de los que no claudican: Frente al ala puramente electoral, en los margenes de la movilización se visibilizó la autogestión de los sectores combativos. Con más de 120 compañeros procesados por luchar, la construcción colectiva desde las bases y la memoria de la clase trabajadora siguen siendo las únicas herramientas genuinas frente a la ofensiva estatal.
¡Vamos a las imágenes!

La Marcha de la Bronca confirmó que el sistema prefiere canalizar el descontento hacia urnas y comités de aplauso.
Seguir esperando que la burocracia sindical llame a un paro general o que el progresismo electoral defienda los derechos del pueblo es una pérdida de tiempo.
La bronca obrera y popular es legítima, pero no se agota en un acto de campaña con globos de colores.
Mientras sigan apostando a la comodidad de los sillones y al circo institucional, el verdadero cambio seguirá naciendo desde abajo, con asambleas, autodefensa y organización de base.
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