El reloj corre lento para los poderosos

Lejos de tratarse de un prodigio jurídico o de una revelación divina en los pasillos de Comodoro Py, lo que operó allí es la maquinaria clásica de la elasticidad procesal a medida.
El mecanismo quedó expuesto en toda su dimensión:
- El pedido original: La prórroga de los 15 días había sido solicitada y concedida formalmente a fines de agosto.
- El bache en el cálculo de los plazos: El pedido de prórroga se presentó y fue aceptado el 25 de agosto, pero el cómputo del plazo se fijó formalmente recién a partir del 1° de septiembre. Al correr los quince días hábiles desde esa fecha y descontar los fines de semana, la matemática de Comodoro Py estiró el vencimiento real hasta el 22 de septiembre, generando la falsa expectativa de que la presentación era el 16 de septiembre.
- La confusión calculada: Al no transparentar de forma abierta y inmediata cómo corría el conteo de los días hábiles judiciales, se dejó que la expectativa pública chocara contra una pared de tecnicismos y la burocracia para darle aire al reo.
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