A modo de Cierre (por ahora)

Al fin y al cabo, el combo que intenta ensayar la dos veces ex-Presidenta (cobrar millones de pago retroactivo mientras dinamita el territorio hasta hoy amigo y agita fantasmas jurídicos ante tribunales internacionales) no es más que la patética coreografía de un ciclo agónico. Ya no quedan épicas que comprar ni relatos de cartón pintado que resistan el peso de los expedientes.
Mientras el peronismo se devora a sus propios hijos en una purificación tan violenta como previsible, la realidad avanza a paso firme sobre los últimos bastiones de la impunidad dorada.
Los embargos pesados, los rechazos de Casación y el papelón de los defensores dibujan la postal definitiva de una época que se apaga entre chicanas de feria.
Pueden seguir firmando recursos de queja y armando circos para la gilada. El reloj corre, los avales se caen a pedazos y al final del camino lo único que verdaderamente impera es el peso inapelable de los hechos.
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