A modo de cierre (por ahora)

Entre chicanas procesales, pedidos de copias de extracciones forenses y defensas técnicas milimétricas, el mecanismo de protección corporativa opera con precisión de relojería.
A este ritmo burocrático, da la impresión de que Manuel Adorni llegará a una citación a indagatoria recién dentro de un siglo.
Mientras tanto, el expediente se dilata en los despachos judiciales, confirmando la regla de siempre en la Argentina: para los poderosos investigados por corrupción, la ley tiene un régimen de paciencia infinita, donde los privilegios de clase aseguran que el tiempo juegue siempre a su favor.
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