LOCOMOCIÓN TV – NOTICIAS #114

Una agenda de saqueo, abandono y relaciones carnales

La geología neuquina ha respondido a la ambición desmedida. Con 57 sismos registrados en lo que va de 2026, la correlación entre la fractura hidráulica y la inestabilidad sísmica es ineludible. A pesar de los eventos recientes en el sector de El Trapial, operado por Chevron, el poder político y las petroleras insisten en negar el costo socioambiental, priorizando una “soberanía energética” que, en realidad, es una hipoteca geológica para las generaciones futuras.

Mientras tanto, el horizonte electoral brasileño no ofrece alternativa alguna. Tanto el oficialismo como el bolsonarismo mantienen una inercia de subordinación a los intereses de la OTAN. El suministro logístico a buques de la Royal Navy confirma que Brasil funciona como un colaborador de facto de la ocupación británica en el Atlántico Sur. Esta agenda se completa con la hostilidad institucional hacia los argentinos en ciudades como Río de Janeiro, donde el racismo y la violencia policial se utilizan como cortina de humo ante la ausencia de una postura regional soberana.

Finalmente, el embajador estadounidense Peter Ramelas utiliza el Visa Waiver no como un beneficio, sino como una herramienta de chantaje diplomático. La promesa de viajar sin visa se utiliza como “anestésico” para presionar por la exclusión de proveedores asiáticos en sectores estratégicos. No se trata de criterios técnicos de seguridad, sino de forzar una subordinación planificada donde el precio de nuestra “libertad” migratoria es la entrega absoluta de nuestra soberanía estratégica.

¡Vamos a los informes!

La coherencia entre estos tres frentes es absoluta. Mientras nos obligan a vender nuestra infraestructura tecnológica, Brasil nos da la espalda logística en Malvinas y nuestras propias tierras tiemblan bajo el peso de una extracción que no deja beneficio alguno para el pueblo, queda claro que el establishment regional opera bajo una misma lógica de entrega.

La naturaleza no entiende de plazos electorales ni de metas de exportación, y el suelo argentino comienza a exigir respuestas. ¿Cuánto más podrá sostenerse este mito de control antes de que la realidad termine de fracturar los cimientos de este modelo de sumisión?

La soberanía no se negocia, pero parece que las élites actuales están decididas a rematarla al mejor postor.

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