El Irreverente #66

No hay Mundial ni Milagro que salve al gobierno de sus ineptitudes

Las sucesivas emisiones y coberturas de Locomoción TV dejan en evidencia que la crisis no es un accidente, sino el resultado deliberado de un modelo diseñado para rascar el fondo de la olla a costa del hambre popular.

Desde la escenificación propagandística en la histórica Casa de la Independencia en Tucumán hasta las mesas de streaming donde los voceros del régimen naturalizan un dólar a mil ochocientos pesos, el poder opera con total desprecio por el tejido social, entregando recursos estratégicos y desregulando el saqueo ambiental y extractivista.

El colapso del relato se despliega en varios frentes innegables. Por un lado, la farsa de la transparencia explota en los tribunales con el escándalo judicial que salpica a los hermanos Adorni, acorralados por los requerimientos de la justicia sobre créditos hipotecarios millonarios, propiedades dudosas y rectificaciones de herencias tardías que no cierran ni con la complicidad de su propia familia. Por el otro, el sinceridio del vocero Adrián Ravier admitiendo que el dólar a 1800 pesos es una posibilidad concreta, sepultando de una vez por todas la mentira de la flotación libre y confirmando que nos preparan para una nueva devaluación que pulverizará los magros ingresos que quedan.

Todo esto aderezado con discursos presidenciales que celebran el ajuste a los jubilados y la destrucción de las economías regionales mientras festejan el blindaje para los capitales golondrina.

¡Vamos a los informes!

Ninguna épica de cartón pintado ni ningún desvío de atención podrá maquillar el fracaso de una gestión que se sostiene sobre la mentira y el desamparo.

El modelo de la crueldad institucional llegó a su límite operativo.

Cuando las reservas se agotan y las causas judiciales avanzan, el único destino que les aguarda es el repudio de un pueblo que ya les perdió el miedo.

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