Revés de los Poderosos en el Caso de Melody Rakauskas

Desde mayo de 2021, cuando se consumó la agresión sexual a la Secretaria Privada bajo opacidad e identidades de fantasía, se puso en marcha una maquinaria implacable de desgaste. No se trató de un hecho aislado, sino de la utilización coordinada de todo un andamiaje político, judicial y mediático para salvar al jefe comunal.
El expediente expone con crudeza el rol de los operadores que actuaron en sintonía con la defensa. Por un lado, la asfixia procesal y los intentos de declarar la falta de acción de la víctima aprovechando su situación de extrema vulnerabilidad e indigencia letrada. Por el otro, el arsenal de la revictimización: campañas de prensa parapolicial para tildarla de extorsionadora, operaciones psiquiátricas para patologizarla, y un persistente acoso territorial que incluyó seguimientos con vehículos sin patente y un siniestro vial que la dejó al borde de la muerte.
Ni la complicidad de ciertos despachos de la fiscalía ni el blindaje de la Federación Argentina de Municipios pudieron sostener el fraude procesal. El fallo de la Sala Tercera destapó la farsa del sobreseimiento express y ratificó la validez de las pruebas, los peritajes y el delito de desobediencia judicial por violar las restricciones de acercamiento.
¡Vamos a los informes!

El camino hacia el Tribunal Oral N°16 es un hito ineludible, pero no nos engañemos: si llegaron hasta aquí vulnerando todas las reglas elementales de la decencia, no van a detenerse ahora. El aparato de difamación seguirá intentando ensuciar a la denunciante. Sin embargo, la verdad judicial ya encontró un límite que ningún blindaje político puede comprar. La impunidad patronal parece tener fecha de vencimiento.
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