Yamandú Orsi: menos confiable que Adorni con boleadoras

A modo de cierre (por ahora)

Más allá de la calificación jurídica de la operación, la situación pone de relieve un problema de oportunidad política y percepción ética. Los pueblos somos víctimas y, en cierta medida, marginalmente responsables de las autoridades que elegimos y toleramos. La asimetría de poder, el peso de una mitomanía ya probada y la traición sistemática a la causa Malvinas confirman la naturaleza de quienes hoy ocupan cargos de poder.

Cada día y en cada causa, desde El Heraldo Furioso y también Locomoción TV, tenemos más razones para reafirmar nuestra consigna:

“¡NUNCA ESTADO, JAMÁS PATRULLA!”

Ante esta realidad, no queda otra alternativa que experimentar una profunda náusea política; acostumbrarse sería aceptar la degradación moral como norma de gobierno.

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